En los últimos años ha cobrado fuerza el derecho a la desconexión digital. El uso cada vez más frecuente de la IA, junto otras aplicaciones y herramientas digitales, está difuminando como nunca antes las líneas entre la vida laboral y la vida privada. En este contexto, el mismo móvil nos permite acceder las 24 horas del día al trabajo, recibiendo notificaciones y adelantando tareas.
De hecho, es uno de los motivos por los que el Gobierno ha reformado la Ley de Riesgos Laborales, cuyo anteproyecto se aprobó el pasado mes de abril aunque debe convalidarse en el Congreso de los Diputados. En concreto, el Ministerio de Trabajo expuso que “la digitalización, los cambios en la organización del trabajo, la desconexión digital o la conciliación plantean nuevas demandas que requieren la actualización normativa en un contexto, además, en el que requieren especial atención los riesgos psicosociales”.
Esto lo ha analizado precisamente Infojobs en su encuesta sobre desconexión digital, en la que se revela que solo el 46% de los trabajadores afirma que, por norma general, deja de estar pendiente del trabajo al finalizar su jornada. En el lado contrario, un 32% asegura que, aunque desconecta, sigue pensando en las tareas pendientes, mientras que el 15% permanece atento por si surge algún asunto que resolver, aunque lo pueda gestionar en la siguiente jornada, y un 7% reconoce estar pendiente del trabajo de forma habitual, incluso aunque no exista ninguna urgencia.
En conjunto, uno de cada cinco trabajadores (22%) admite mantenerse pendiente de posibles cuestiones laborales fuera de su horario, un porcentaje ligeramente inferior al del año pasado (24%).
El impacto de las herramientas de comunicación laboral
Esta falta de desconexión se debe, en parte, al impacto de las herramientas de comunicación laboral. Dos de cada tres trabajadores (66%) las tienen instaladas en su dispositivo personal, como puede ser el correo corporativo o aplicaciones de mensajería y colaboración profesional (como Teams o WhatsAapp).
Según el informe, el acceso a estas herramientas es todavía más frecuente entre los perfiles de mayor grado de digitalización, alcanzando el 78% entre quienes teletrabajan, el 72% entre los empleados de empresas grandes y entre los del sector cuaternario, y el 76% entre quienes perciben ingresos superiores a 2.000 euros mensuales.
“La tecnología ha facilitado nuevas formas de trabajar y de colaborar, pero también ha hecho más difusos los límites entre el tiempo laboral y el personal. Garantizar la desconexión digital ya no depende únicamente de la legislación, sino también de la cultura organizativa y de establecer expectativas claras sobre cuándo es necesario estar disponible y cuándo no. Respetar esos espacios resulta clave para proteger el bienestar de los profesionales y favorecer relaciones laborales más saludables”, explica al respecto la directora de Comunicación y Estudios de InfoJobs, Mónica Pérez.
La disponibilidad permanente, normalizada
El acceso a estas herramientas de comunicación ha hecho que se normalice la disponibilidad permanente. Entre quienes las utilizan, el 39% afirma que lo hace porque es lo normal en su entorno laboral, el 35% por iniciativa propia y el 26% por sugerencia de la empresa o de su responsable.
Así, aunque no sea determinante, el estudio afirma que contar con estar herramientas influye en la desconexión digital. Una prueba es que casi la mitad de quienes declaran no tener herramientas laborales en su móvil no responde mensajes ni llamadas cuando están fuera de su horario, 17 puntos por encima de la desconexión de quienes sí tienen acceso.
En la misma línea, el 44% de quienes no las tienen instaladas nunca responde llamadas o mensajes fuera de su horario laboral, frente al 27% de quienes sí las utilizan. Durante las vacaciones se observa la misma tendencia: el 54% de quienes no cuentan con estas herramientas desconecta completamente, frente al 37% de quienes sí las tienen.
Sobre las vacaciones también, mencionar que uno de cada cinco trabajadores (22%) responde llamadas o correos durante sus vacaciones siempre que sea necesario, y un 28% lo hace habitualmente fuera de su horario laboral normal.
Obligación por responder
Sobre las personas que continúan respondiendo comunicaciones laborales fuera de su horario, el sentimiento de obligación se sitúa como el principal motivo (35%), seguido de la percepción de que su puesto de trabajo lo requiere (31%) y de la necesidad de resolver asuntos pendientes (19%). En los tres casos los porcentajes son inferiores a los obtenidos en 2025.
Este año se suman nuevos factores que ayudan a explicar esta presión de los trabajadores por permanecer disponibles: el 17% afirma que sus responsables contactan habitualmente fuera del horario laboral, mientras que el 13% reconoce que teme proyectar una imagen poco comprometida si no responde.
Este último motivo es muy importante entre los trabajadores más jóvenes, con el 27% de las menciones. Y es que el 28% de los jóvenes (de 16 a 24 años) afirma que sus responsables les contactan habitualmente fuera del horario laboral. Además, este grupo es de los que más herramientas laborales tiene instaladas en su dispositivo personal (70%).
La factura de la conexión permanente
Este contacto laboral acaba afectando a los trabajadores. Según el informe de Infojobs, lo que más sienten los trabajadores cuando reciben mensajes fuera de su horario es presión (42%) y desgaste (38%). Estas emociones superan a la percepción de que se trata de un hábito (30%) (algo muy común entre quienes usan sus dispositivos personales para trabajar) o al sentimiento de culpa (24%).
Este último es más notable entre los jóvenes: un 35% de los que tienen entre 16 y 24 años y un 31% de los de 25 a 34 así lo señalan.
Las mujeres son quienes manifiestan en mayor medida sentir presión (46%) y desgaste (40%), mientras que entre los teletrabajadores ambas sensaciones alcanzan el 47% y el 42%, respectivamente.

