El ahorro es una de las asignaturas pendientes de los españoles que, aunque bien es cierto que nuestro país adolece de una educación financiera que enseñe a gestionar las finanzas desde jóvenes, las circunstancias actuales por las que pasa el país no ayudan. Sueldos estancados (casi todo el mundo cobra el salario mínimo), el precio de la vivienda y el alquiler por las nubes, la inflación también muy alta y su efecto en el precio de los alimentos son algunos de los factores que apenas dejan margen a los españoles para ahorrar algo cada mes.
Está claro que el aumento del coste de vida y el bajo poder adquisitivo de los españoles limitan bastante la capacidad de ahorro que estos tienen a día de hoy, pero el economista Gonzalo Bernardos piensa que aún así todavía se puede hacer algo. En una publicación de redes sociales el también profesor de la Universidad de Barcelona deja claro que el poder de ahorrar se basa en la capacidad de gastar menos dinero y ganar más.
Para ahorrar hay que ganar más y gastar menos
Esto último, lo de ganar más, ha pasado a ser más bien una obligatoriedad que una opción para muchos trabajadores que no llegan a fin de mes y que tienen que buscarse trabajos extra, empleos complementarios o hacer jornadas más largas para conseguirlo.
"Para ingresar más, muchos hemos trabajado más horas de las imprescindibles. Para gastar menos, una gran parte de España ha aplicado un gran control de costes", dijo Bernardos en el post. "Nuestros padres, madres, abuelos hicieron lo primero y lo segundo".
El economista hace una comparación de lo que se vive actualmente en términos económicos con lo que vivieron generaciones anteriores, ya que, según recordó, padres y abuelos también aplicaban esa misma combinación de sacrificio laboral y contención del gasto para poder construir un colchón económico.
La tasa de ahorro de los españoles es del 12% de la renta
Es cierto que se trata de un momento complicado para el ahorro familiar. Y es que, aunque la tasa de ahorro de los hogares españoles sigue por encima de los niveles previos a la pandemia, la tendencia durante 2026 señala que estos niveles se van a ir moderando, es decir, que cada vez vamos a poder ahorrar menos.
Después de varios años en los el futuro económico y energético ha estado más en duda que nunca, especialmente tras el último episodio que hemos vivido con el cierre del estrecho de Ormuz, las familias siguen intentando guardar algo de dinero, pero cada vez les cuesta más hacerlo ya que los gastos no paran de subir irremediablemente.
Solo hay que ver que la tasa de ahorro está alrededor del 12% de la renta disponible, una cifra que queda lejos de la que se alcanzó en la época del covid, cuando todas las familias intentaban ahorrar todo lo posible por el miedo que había a un futuro incierto, además de que las restricciones redujeron el consumo bastante.
Así, los expertos creen que esa cifra seguirá acercándose poco a poco a la media histórica española, situada alrededor del 10%.
La vivienda es lo que más frena el ahorro
Si hay algún problema que de verdad impide ahorrar para la inmensa mayoría de las familias españolas es que tienen que dedicar sí o sí una gran parte del sueldo a gastos fijos como es la casa, ya sea para pagar el alquiler o la hipoteca cada mes.
Entre alquiler, hipoteca, suministros y muchos gastos más, en la mayoría de casas destinan más del 60% de sus ingresos mensuales a mantener su vivienda, por lo que la posibilidad de ahorrar algo se reduce mucho dejando a las familias abocadas a vivir con lo justo.
Y esto no es lo único, además hay que mirar el aumento del consumo que ha ido produciendo en estos últimos años. Tras años de prudencia, muchos ciudadanos han recuperado el gasto en ocio, viajes y servicios hasta registrar un incremento en el consumo final superior al 6%.
Eso no es todo, ya que la última Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España muestra que la mayor parte de la riqueza y del patrimonio se concentra en familias que ya tienen inmuebles en propiedad, dejando a las familias que tienen poco patrimonio o nada con aún menos posibilidades.
Por otro lado, los jóvenes de menos de 35 años son los que más han perdido en la acumulación de patrimonio o viviendas en propiedad, ya que con los años cada vez menos personas de esta edad tienen cada o simplemente la posibilidad de pedir una hipoteca.