Amine tiene 22 años y trabaja como autónomo repartiendo comida para Deliveroo, en París. Aunque factura unos 1.100 euros al mes, critica el modelo de autónomos en Francia (autoentrepreneur) con el que debe asumir el pago de cotizaciones y diferentes gastos a la Seguridad Social francesa (SSI). Y es que cotiza para sanidad, pensiones o prestaciones básicas pero a fin de mes, tras los gastos, apenas llega a los 900 euros.
Lo que le sobra después de los llamados ‘gastos fijos’ es sólo 880 euros al mes. Un salario reducido para hacer frente, por ejemplo, a la compra de una vivienda. E incluso, con la subida de los precios, al alquiler. Como ha explicado para la sección de Empleo del periódico francés ‘Le Figaro’, vive en un piso compartido en el Distrito 19 de la capital francesa. “Llevo tres años trabajando para la plataforma, y para empezar tuve que darme de alta como autónomo”.
Con esta condición de ‘autoentrepreneur’, el trabajador debe facturar por cada servicio sin tener un vínculo laboral con la empresa (un contrato de trabajo).
Para empezar a trabajar invirtió 900 euros
Los primeros días antes de empezar a trabajar, tuvo que hacer algunos cambios que le supusieron un gasto elevado. Para empezar, vendió su bicicleta “no era lo suficientemente fuerte” por 50 euros “luego, me compré una bicicleta eléctrica de segunda mano que costó 600 euros”.
A eso hubo que sumarle una mochila isotérmica, un candado para la bicicleta, el casco y un soporte para el teléfono móvil, que son herramientas obligatorias en su trabajo pero que la empresa no paga. Al final, invirtió unos 900 euros.
Para controlar el trabajo, debe tener instalada una aplicación en su teléfono móvil, y a través de ella recibe los pedidos de los clientes. “El modelo es muy simple, basta con que me conecte para empezar a recibir los encargos”, señala Amine.
Aunque no cuenta con un horario definido, prefiere que sus rutas sean en momentos de alta actividad que son de 12:00 a 15:00 con los almuerzos y de 18:00 a 22:00 horas para las cenas. Se mueve por la zona centro y los barrios donde hay más vecinos. “A mediodía suelo estar por los distritos número 8 y 9 y por la noche en el 10, 11 y 12”.
“Gano entre 4 y 6 euros por pedido, más las propinas”
La remuneración depende del número de entregas que lleve a cabo. “Gano entre 4 y 6 euros por cada pedido en en las mejores franjas horarias encadeno varias entregas, unas dos o tres por hora y eso me da entre 10 y 15 euros, con las propinas”. Eso cuando hay suerte porque a veces cambia y hay que esperar bastante tiempo entre mensaje y mensaje de pedido.
Como autónomo debe pagar aproximadamente el 20% de su sueldo en cotizaciones sociales y a eso hay que sumar el coste de mantenimiento. “Las ruedas se pinchan a menudo, y también pueden aparecer problemas con la batería”, reconoce. “Una vez se rompió el teléfono móvil y me compré otro por 300 euros, apenas conseguí beneficios”.
Le cuesta pagar el alquiler de 520 euros y ha buscado otro empleo
A pesar de ser un piso compartido, Amine paga 520 euros al mes de alquiler. Por eso, ha manifestado que sus ingresos son insuficientes. “He tenido que buscar trabajos adicionales y ahora estoy de camarero los fines de semana para poder llevar un mejor nivel de vida. La entrega de comida, el trabajo de repartidor, no es sostenible a largo plazo”.
Su objetivo es entrar en el sector de la restauración “con un contrato indefinido” por lo que está pendiente a diario de las nuevas ofertas de empleo. “Sé que siempre necesitan personal”, asegura con confianza. “Las condiciones y los horarios son duros, en Deliveroo tengo control del tiempo”.