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Un jubilado usa los materiales que le sobraron de una reforma para crear muebles a gatos abandonados: “me alegra el corazón”

Ha creado más de 40 sillas en miniatura y al menos 10 camas, ayudando a crear entornos más cómodos en un refugio de animales que les ayude a su recuperación.

Curtis McIff, en el refugio
Curtis McIff, en el refugio |People
Esperanza Murcia
Fecha de actualización:
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Tras décadas trabajando, la jubilación llega como una recompensa, el tiempo por fin del descanso y de disfrutar de las aficiones que durante años se han dejado aparcadas. Sin embargo, hay personas que, lejos de conformarse con esto, deciden transformar su hobby en un proyecto con fines solidarios, como este jubilado que se dedica a crear muebles para gatos abandonados.

Curtis McIff es voluntario en el refugio ‘Best Friends’ y pasa sus días fabricando sillas y camas para ellos. Lo que comenzó como un proyecto personal de carpintería, se ha convertido en una ayuda constante al cuidado diario de estos animales. Un proyecto que hace más amena y cómoda su estanca hasta que encuentran un nuevo hogar.

McIff entró en el mundo de la carpintería como una forma de mantenerse ocupado tras su jubilación. Después de construir muebles para su propia casa, le sobraron materiales, ocurriéndosele esta idea para aprovecharlos. “Hice unas sillas para mi casa (unas sillas Adirondack, nada más) y, al ver los restos, me pregunté si podría hacer algo con ellos”, relata, en unas declaraciones recogidas por el medio ‘People’.

“Me alegra el corazón verlos tumbados en una de mis sillas, disfrutando del sol”

Este jubilado comenzó el proyecto adaptando las dimensiones de sus sillas originales a versiones más pequeñas que pudieran ser utilizadas por los gatos. Las primeras de ellas fueron a una de las habitaciones del santuario con capacidad para 100 gatos, muchos de los cuales necesitan apoyo conductual adicional antes de estar listos para la adopción.

Además, fue diseñándolos de forma que fueran combinando con las distintas estancias del refugio. Como había sido voluntario en el mismo, sabía de primera mano lo que necesitaban los animales que vivían allí. Con el tiempo, el proyecto se amplió y, a sugerencia de un cuidador, comenzó a construir pequeñas camas aumentando aún más el número de zonas de descanso disponibles.

Desde entonces, McIff ha fabricado más de 40 sillas en miniatura y al menos 10 camas, que ha donado a lo largo del año. Muchas de estas piezas son utilizadas a diario por gatos que aún se están adaptando a nuevos entornos o que están superando comportamientos de estrés.

“Me alegra el corazón verlos tumbados en una de mis sillas, disfrutando del sol”, afirma el jubilado, quien ahora está pasando la mayor parte del tiempo en otra área del refugio, esta vez cuidando a los perros. Pese a ello, sigue construyendo mobiliario para los gastos abandonados, revisando que se puedan estar usando bien: “Me gusta hacer estas pequeñas cosas por ellos, incluso cuando no estoy en el santuario”.

De ese modo, McIff ha convertido una afición en toda una ayuda, contribuyendo a crear entornos en los que los animales se sientan lo suficientemente seguros para recuperarse y ser adoptados.