Los hábitos y rutinas que una persona puede llegar a seguir durante un largo periodo de tiempo, juega un papel fundamental en el cuidado y mentenimiento de la salud. Y es que, aunque no podamos no notar nada en el corto plazo, si las prácticas son dañinas, a la larga se notarán las consecuencias.
Comidas sin agua para “no arruinar” el proceso digestivo
A pesar de ser una costumbre bastante arraigada el no beber agua mientras comemos, figuras influyentes como Jaume Fontanals, recomiendan justamente eso: evitar los líquidos durante la ingesta para no “arruinar” el proceso digestivo.
“Va a diluir el ácido del estómago y en gente con hipoclorhidria o problemas a nivel digestivo puede empeorar la digestión”, detalla el especialista a través de sus redes sociales.
Sin embargo, la comunidad médica internacional, encabezada por la Mayo Clinic y la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), desmiente esta premisa. Según sus estudios, la realidad biológica es que el estómago es un órgano dinámico; es decir, si detecta que el pH sube debido al agua, las células parietales simplemente secretan más ácido para compensarlo, manteniendo la eficacia del proceso.
El agua como aliada de la absorción
La ciencia oficial defiende que el agua ayuda a descomponer los alimentos. El doctor Michael F.Picco, gastroenterólogo de la Mayo Clinic, afirma que no hay evidencia de que el líquido interfiera con las enzimas. Al contrario, el agua es esencial para diferir las fibras y lubricar el bolo alimenticio, evitando que el tránsito se ralentice.
Para que el ácido clorhídrico se diluyera hasta un punto crítico, un ciudadano tendría que beber varios litros de agua en una sola sentada. Un vaso de 200 o 300 ml tiene un impacto insignificante en un pH estomacal que, de forma natural, es extremadamente ácido.
El mejor aliado en las comidas (salvo contadas excepciones)
Por lo tanto, con una tasa de obesidad en España que ronda el 56,2%, beber agua durante la comida es beneficioso para controlar la saciedad e higiene bucal.
Los especialistas solo recomiendan moderar el volumen de líquido en personas con reflujo gastroesofágico muy grave para evitar que el contenido estomacal suba al esófago. Para el resto de la población, la jarra de agua en las comidas sigue siendo el mejor aliado en la mesa.
Hábitos que sí impactan en la salud
Mientras el agua en la mesa se confirma como un hábito saludable, Fontanals y otros expertos coinciden en señalar otros comportamientos que dañan la microbiota. Y es que el experto califica con un “uno de cinco” el comer rápido y ante pantallas.
“Reduces la masticación y favoreces una mayor fermentación. Por ende, mayor hinchazón y menor absorción de nutrientes”, señala. Asimismo, critica las ingestas constantes a lo largo del día, sugiriendo dejar cuatro horas entre comidas para que el sistema digestivo descanse.

