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Esta mujer aparece en una fotografía histórica, pero no supo que era famosa hasta 40 años después: "Una leyenda de la fuerza de la maternidad"

Florence Owens Thompson fue la madre de "Migrant Mother", la imagen más conocida de la Gran Depresión, pero no supo que su rostro se había convertido en un icono mundial hasta que una periodista la localizó en 1978, más de cuatro décadas después del disparo de Dorothea Lange.

Florence Owens Thompson, protagonista de la imagen titulada como 'Migrant Mother'
Florence Owens Thompson, protagonista de la imagen titulada como 'Migrant Mother' |Dorothea Lange / Library of Congress
Francisco Miralles
Fecha de actualización:
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La fotografía se tomó en marzo de 1936 en un campamento de recolectores de guisantes en Nipomo, en la costa central de California. Dorothea Lange, fotógrafa contratada por la Farm Security Administration, pasó apenas diez minutos frente a una mujer de 32 años rodeada de sus hijos. Hizo seis tomas, no le preguntó el nombre y se marchó con la certeza de haber capturado algo. El resto del país lo supo antes que la propia protagonista.

La mujer era Florence Owens Thompson y apenas sobrevivía con los suyos comiendo verduras congeladas que recogían del suelo y aves que cazaban los hijos mayores. La familia había llegado hasta allí buscando trabajo en la cosecha, pero una helada acababa de arruinar los guisantes y el campamento estaba paralizado. Thompson contó años después que Lange le había asegurado que las imágenes no llegarían a publicarse. Fue el único motivo por el que la dejó fotografiarse.

'Madre migrante', de Dorothea Lange
'Madre migrante', de Dorothea Lange. (Library of Congress)

El encargo de Lange no era suyo. Trabajaba para un programa federal nacido al calor de la Gran Depresión, la crisis económica que desde 1929 había arrastrado a millones de estadounidenses a la miseria, agravada por el Dust Bowl, las tormentas de polvo que asolaron la cuenca agrícola del país durante toda la década de 1930. Ese encargo federal tenía una consecuencia jurídica que Thompson tardaría décadas en comprender. Las imágenes eran propiedad del gobierno y pasaron a dominio público en cuanto se revelaron. La familia nunca cobró un céntimo por la fotografía más reproducida del siglo XX en Estados Unidos.

La toma se difundió primero en la prensa y acabó en los archivos de la Library of Congress, dentro de la colección FSA/OWI donde todavía puede consultarse con el pie original escrito por Lange. Algunas publicaciones empezaron a llamarla “La Mona Lisa del Dust Bowl”, un apodo que refleja el impacto cultural de la imagen sin revelar nada de la mujer que aparece en ella.

La vida más allá de la imagen

Thompson había nacido en el territorio de lo que hoy es Oklahoma, hija de padre choctaw y madre blanca. Su primer marido murió joven y tuvo que sostener sola a los niños trabajando en campos de algodón durante los años más duros del Dust Bowl. Tuvo diez hijos en total y con el tiempo consiguió rehacer una vida estable en California, lejos del campamento en el que Lange la encontró.

La fotografía, sin que ella lo supiera, sí cambió la vida de otras familias migrantes. Tras la difusión, el gobierno federal envió alimentos y recursos de emergencia a los campamentos de recolectores del valle californiano, un programa de ayuda directa que sacó del hambre a cientos de familias como la suya. Thompson no tuvo noticia de nada hasta 1978, cuando una periodista rastreó su nombre a partir de los archivos de la Farm Security Administration y la localizó en su casa. Habían pasado cuarenta y dos años desde el disparo de Lange.

Escena en blanco y negro de Las uvas de la ira con una familia y varias personas sobre un camión de mudanza.
Fotograma en blanco y negro de la película Las uvas de la ira en el que aparece un grupo de hombres, mujeres y niños subidos a un camión cargado con enseres. La escena refleja el éxodo, la precariedad y el contexto social de la Gran Depresión retratado en la obra.

Cuando su salud empezó a deteriorarse, varios desconocidos organizaron colectas por todo el país para ayudarle a pagar el tratamiento. Falleció en 1983, poco después de cumplir los 80 años, en California. La inscripción de su lápida condensa lo que Estados Unidos había tardado décadas en reconocerle: “Florence Leona Thompson, Migrant Mother. Una leyenda de la fuerza de la maternidad estadounidense”.

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