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Una empresa familiar reparte 215 millones de euros entre sus empleados tras vender su compañía eléctrica por 1.460 millones después de 43 años

El antiguo dueño de la empresa reservó el 15% de la operación para sus 540 trabajadores, que recibirán una media de 370.000 euros en cinco años.

fabrica electricidad
Fábrica al azar |Envato
Fernando García Ferrer
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La venta de una empresa familiar de material eléctrico en el Estado estadounidense de Luisiana ha convertido a cientos de empleados en nuevos millonarios. Graham Walker, antiguo director ejecutivo de Fibrebond Corp., decidió repartir 240 millones de dólares (unos 215 millones de euros) entre los 540 trabajadores de la compañía después de venderla al grupo energético Eaton por 1.700 millones (1.460 millones de euros aproximadamente).

El pago, que comenzó a repartirse en junio del año pasado, permitirá que cada empleado reciba de media unos 443.000 dólares (370.000 euros) pese a que ninguno tenía acciones de la empresa, aunque la cantidad final depende de la antigüedad y del puesto de cada uno. Los pagos se realizarán durante cinco años, aunque los empleados deberán cumplir una cláusula de permanencia. Es decir, para percibir la totalidad del dinero tendrán que continuar trabajando en la empresa durante ese periodo. Sin embargo, los mayores de 65 años no tendrán que cumplir esa condición, por lo que varios trabajadores veteranos pudieron jubilarse de inmediato.

Según explicó Walker a The Wall Street Journal, eligió repartir el 15% del dinero de la venta entre los empleados por una sencilla razón: “Es más que un 10%”. La frase se ha convertido en un símbolo de una decisión poco común en grandes operaciones empresariales, donde normalmente la mayor parte de los beneficios queda en manos de accionistas y altos directivos.

La noticia provocó sorpresa y emoción entre los trabajadores. Algunos pensaron que era una broma y otros se echaron a llorar al conocer el dinero que iban a recibir. Muchos aprovecharon para pagar la hipoteca, jubilarse, abrir pequeños negocios o viajar con sus familias.

De la crisis al auge de los centros de datos y la inteligencia artificial

Fibrebond fue creada en 1982 por Claud Walker, padre del antiguo director de la empresa. La compañía fabrica estructuras para equipos eléctricos y de telecomunicaciones  atravesó etapas muy complicadas. En 1998, un incendio destruyó su principal fábrica y, poco después, la crisis tecnológica redujo mucho las ventas. La plantilla pasó de unos 900 empleados a poco más de 300. A pesar de ello, la familia Walker siguió pagando los salarios durante los peores años, algo que muchos trabajadores recuerdan como una muestra de apoyo y compromiso.

La empresa logró recuperarse gracias a una inversión de 150 millones de dólares en infraestructuras para centros de datos. El crecimiento de la nube, la inteligencia artificial y las exportaciones de gas disparó la demanda y las ventas crecieron casi un 400% en cinco años, lo que llamó la atención de grandes compañías interesadas en comprarla.

Walker dejó la dirección de Fibrebond el pasado 31 de diciembre y su familia ganó más de 1.000 millones de dólares con la venta. Sin embargo, lo que más impacto ha causado en Estados Unidos es el reparto de parte de ese dinero entre los empleados, algo poco habitual en grandes operaciones empresariales.