El envejecimiento de la población y el aumento de la soledad no deseada en España han llevado a las administraciones a buscar alternativas a las residencias, impulsando fórmulas de convivencia que permitan a las personas mayores recibir cuidados en entornos más cercanos y personalizados.
Es el caso de Asturias, que ha reactivado su programa de acogimiento para personas mayores, con el objetivo de integrarlas en entornos familiares, ya que el 28% de sus habitantes tiene más de 65 años, lo que la convierte en la comunidad autónoma con la población más envejecida.
800 euros al mes por acoger a una persona mayor en tu casa
La convocatoria, publicada el pasado 9 de abril en el Boletín Oficial del Principado (BOPA), contempla ayudas económicas de hasta 800 euros al mes para estancias indefinidas o 31 euros diarios en acogimientos temporales, con un límite anual de 6.000 euros.
La iniciativa, impulsada por la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar, pretende paliar el envejecimiento demográfico y el aumento de la soledad no deseada. Por ello, el programa se dirige a mayores de 65 años que no pueden permanecer en su domicilio habitual por razones físicas, económicas o sociales y que carecen de apoyo cercano.
Requisitos para los beneficiarios
- Debe haber cumplido los 65 años y no tener relación de parentesco o afinidad hasta el tercer grado inclusive con la familia acogedora.
- Debe llevar más de dos años seguidos residiendo en Asturias y estar empadronado en alguno de los 78 concejos. No hace falta ser nacido en Asturias, pero sí sumar a las dos condiciones anteriores el hecho de tener permiso de residencia.
- Sus ingresos no pueden superar los 13.000 euros al año. Es decir, 928 euros al mes en el caso de 14 pagas o 1.083 euros en el caso de 12.
Requisitos para las familias acogedoras
- Tener entre 25 y 65 años, gozar de buena salud y no padecer limitaciones que impidan atender las tareas domésticas normales.
- No podrá acoger a más de dos personas mayores, salvo circunstancias excepcionales debidamente acreditadas.
- Tener su residencia habitual en Asturias. Es decir, es obligatorio que viva en la región más de 183 días al año, y, sobre todo, disponer de tiempo, aptitud y predisposición para proporcionar las atenciones imprescindibles en el acogimiento.
- El inmueble deberá disponer de espacio suficiente que garantice la privacidad del recién llegado. Las condiciones higiénicas y de salubridad deben ser las adecuadas. En este sentido, la vivienda debe contar con servicios mínimos, como agua, electricidad y cuarto de baño, así como carecer de barreras arquitectónicas que puedan dificultar el acceso o el desenvolvimiento de las personas acogidas en su ámbito habitual.
Solo dos familias se benefician de la ayuda en la actualidad
La cuantía de la ayuda se calcula como un complemento a los ingresos del beneficiario. Según la convocatoria, la Administración descuenta el 75% de los ingresos mensuales del mayor para determinar la aportación final, lo que limita el alcance económico del programa. Un diseño que responde a la lógica de corresponsabilidad, pero también introduce restricciones que pueden desincentivar su utilización.
De hecho, pese a sus más de 25 años de existencia, el programa presenta una implantación muy reducida, ya que en la actualidad apenas hay dos familias acogedoras en toda la comunidad.
Entre los factores que explican el escaso impacto de la iniciativa figuran, sobre todo, los criterios económicos, ya que el umbral de ingresos exigido deja fuera a gran parte de los pensionistas asturianos, cuyas prestaciones medias superan los 13.000 euros anuales. Además, también influye el fuerte arraigo al domicilio propio y la persistencia de redes familiares tradicionales, que dificultan la aceptación de la convivencia con terceros.
A ello también se suma un desconocimiento de la iniciativa. La Administración dispone ahora de un plazo máximo de cuatro meses para resolver las solicitudes presentadas; de no hacerlo, se entenderán desestimadas.

