El problema de la vivienda ha llegado ya a todos los escalafones sociales y a todas las edades prácticamente en España. Solo hay que ver cómo muchos jubilados ya se están viendo obligados a compartir piso debido a los altos precios del alquiler y de la vivienda en las grandes ciudades.
Y es que los alquileres ya son inasumibles para muchas familias, lo que, sumado a la transformación que están viviendo los barrios a enormes hoteles camuflados llenos de pisos en Airbnb, apenas deja margen de maniobra a las familias para encontrar una solución habitacional decente. Para dar voz a esta desesperación colectiva, Curro López, pensionista y presidente de la Asociación de Vecinos de Lagunillas, acudió al programa 'LaSexta Xplica' y dejó reflexiones duras sobre el impacto económico en una ciudad como Málaga.
El fin de la clase media y el drama de la exclusión
Al analizar la evolución de los precios en la ciudad andaluza, Curro evidenció un encarecimiento totalmente salvaje y descontrolado. "En Málaga había viviendas de venta al público a 23.000 euros y ahora están aproximadamente en torno a 125.000 euros", relató el líder vecinal, recordando que esas subidas se produjeron en zonas que antes nadie quería. La presión sobre los residentes actuales generó un clima de angustia tan extremo que, según sus propias palabras, "algunos compañeros tuvieron que ir incluso al psicólogo. Es una situación de estrés diario".
El principal obstáculo de esta crisis está en la brecha que hay entre los sueldos básicos y lo que cuestan las casas. "El problema son las familias. La clase media desapareció de un plumazo del mapa nacional. Gente que gana 1.300 o 1.400 euros y, si no trabajan los dos cónyuges de la vivienda, difícilmente pueden soportar la carga familiar", aseveró Curro de forma tajante. Y remató con una advertencia brutal sobre las subidas abusivas que exigen los caseros: "Imagínate el drama de una persona trabajando y sola en una casa que tiene que pagar 1.500 euros de alquiler cuando hace 4 o 5 años pagaba 800 y, cuando cumplió el contrato, la condición era que subía el doble o te vas a la calle".
Hay que poner límites a la vivienda porque sino “o comes o pagas”
Son muchos los que defienden que el mercado debe actuar libremente y que, como defiende Gonzalo Bernardos, la vivienda no es solo para vivir, sobre lo que este pensionista andaluz se posiciona totalmente en contra, poniendo un ejemplo claro con los coches y la velocidad. "Cada uno es libre de poner el precio que le da la gana. Pero yo voy a comprarme un Ferrari a la casa y es mío, lo pagué, pero yo no puedo ir a 130 por la autovía. La ley no me lo permite", puso como ejemplo para explicarlo.
Por lo que exigió que, al igual que en la circulación, el derecho fundamental a la vivienda tiene que tener una protección ya: "Tiene que haber una regulación y una legislación a nivel nacional", afirma.
Cansado de la pasividad de los políticos y de ver cómo desahucian a familias enteras cada día, Curro López terminó su intervención recordando la Constitución Española. "Nosotros, como colectivo, estamos hasta los mismísimos de ver a gente llorar porque no tiene para pagar. O comes o pagas", concluyó el pensionista.

