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La UE cambia las reglas y obligará a fabricar coches fáciles de desmontar para que las reparaciones en el taller sean más baratas

Los nuevos vehículos deberán diseñarse para que se puedan reutilizar la mayoría de sus componentes con facilidad y reciclar todos sus materiales.

Ursula von der Leyen
La UE cambia las reglas y obligará a fabricar coches fáciles de desmontar para que las reparaciones en el taller sean más baratas |EFE/EPA/RONALD WITTEK
Antonio Montoya
Fecha de actualización:

Mantener un vehículo y tener que arreglar las averías que van surgiendo supone un gasto importante para los conductores que, muchas veces, hasta se plantean cambiar de coche directamente cuando las averías son demasiado caras. Esto ocurre con más frecuencia de lo que pensamos, sobre todo en los coches de las últimas generaciones. La Unión Europea ha decidido intervenir desde el origen, cambiando la forma en que se diseñan los automóviles para que su reparación y el acceso a piezas de recambio sean procesos más accesibles y económicos

El objetivo es que los coches dejen de tener un ensamblaje que complique tanto a usuarios como a mecánicos el cambio de piezas o su reparación. La idea también, por otra parte, es hacer los vehículos con materiales y elementos que faciliten su reciclaje o reutilización.

Tal como destaca un reciente comunicado publicado en el portal del Parlamento Europeo, las nuevas normas pretenden cubrir todo el ciclo de uso de los vehículos, desde su diseño inicial hasta que llegan al desguace o al final de su vida útil. Esta reforma legal busca promover la seguridad de los recursos, proteger el medio ambiente y garantizar la sostenibilidad del sector automovilístico europeo. Eso sí, quitará trabajo a los chatarreros que tanto se nutren del mundo de los vehículos abandonados o en siniestro.

Diseño pensado para el taller y el reciclaje

Lo que más destaca de esta normativa es que pretende obligar a los fabricantes a pensar en el final de la vida del coche y en sus posibles reparaciones desde que van a empezar a diseñarlo. Según detalla el texto aprobado por el Parlamento Europeo, "todos los vehículos nuevos deberán diseñarse de manera que permita desmontar fácilmente el mayor número posible de piezas y componentes". Esto significa que los elementos de fijación y ensamblaje tendrán que facilitar enormemente el trabajo de los mecánicos y de los centros de tratamiento de vehículos.

Además, la propuesta del Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo establece que los vehículos nuevos deben facilitar la extracción de elementos tecnológicos clave. De hecho, el texto legal exige textualmente el "requisito de diseñar los vehículos de manera que se puedan retirar y sustituir las baterías de los vehículos eléctricos y los motores de accionamiento eléctrico del tipo de vehículo, tanto durante la fase de utilización como durante la fase de residuo".

Un impacto directo en el bolsillo del consumidor

Otro punto a favor de hacer más simple el desmontaje de los automóviles es el económico, sobre todo para el usuario que tiene el coche a largo plazo. Al hacer más fácil el cambio y recuperación de materiales, se apoya así un mercado de piezas de segunda mano mucho más amplio, seguro y legal. Para el mecánico será más fácil extraer una pieza y arreglarla o poner una nueva, por lo que cobrará menos por la mano de obra y por tanto el cliente ahorrará en gastos en el taller. Además de lo dicho anteriormente, que será más fácil encontrar piezas de segunda mano y eso abaratará el coste de las reparaciones también.

Así lo detalla el documento de la Comisión Europea, que incluso calcula el efecto económico de esta medida y confirma la gran ventaja que supondrá para los ciudadanos de los países miembros en cuanto se empiece a aplicar. Según la información facilitada por el organismo europeo, "se espera que las medidas de apoyo a la revalorización y venta de piezas de recambio usadas se traduzcan en precios de compra más bajos y en una reparación y mantenimiento más baratos para los consumidores, lo que supone un beneficio". De esta forma, la normativa no solo protege el medio ambiente reduciendo la chatarra, sino que busca reducir el gasto de mantenimiento de los vehículos para los ciudadanos.