El presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, ya calentaba la actualidad el pasado miércoles al lanzar un mensaje al Gobierno iraní en el que aseguraba que el control de Ormuz era suyo. Ahora ha vuelto a salir a la palestra al ordenar la imposición de aranceles de hasta el 100% sobre los drones y los componentes importados. La medida pretende impulsar la fabricación nacional, el refuerzo de las cadenas de suministro y reducir la dependencia estadounidense de otros países en una industria estratégica.
Los nuevos impuestos se pondrán en marcha el 3 de septiembre aunque los componentes que no sean especialmente sensibles tendrán un plazo de 180 días desde la firma. La Casa Blanca ha dicho que la dependencia de proveedores extranjeros es un riesgo para la seguridad nacional y que podría generar vulnerabilidad en materia de ciberseguridad.
Por parte de la administración estadounidense, se considera necesario aumentar rápidamente la producción interna de los sistemas aéreos no tripulados. Como ha explicado, la combinación de estas negociaciones comerciales y los aranceles va a permitir atraer inversiones, recuperar empleos industriales o diversificar las cadenas internacionales de suministro.
Los más sensibles tendrán un arancel del 100%
El impuesto más elevado se aplicará a los drones que son los considerados altamente sensibles por sus capacidades o por su tamaño. Entre estos, están los aparatos que tienen un peso máximo al despegue superior a los 25 kilos y los equipados con sistemas de imagen térmica.
El arancel del 100% afectará a sus estaciones de acoplamiento y a determinados componentes críticos. Por su parte, los más pequeños que no cuenten con capacidades especialmente relevantes para la seguridad nacional estarán sujetos a un gravamen del 25%.
La UE tendrá un arancel de 15%
Los drones y los componentes que lleguen desde la UE, Japón, Corea del Sur, Suiza, Taiwán y Liechtenstein tendrán un arancel del 15%. Para los productos procedentes de Reino Unido, el tanto por ciento se reducirá al 10%, siempre que prácticamente todo el hardware, el software y la tecnología procedan de ese país o de Estados Unidos.
La industria china podría verse afectada ya que es el principal fabricante de drones, y la compañía DJI Technologies con sede en Shenzhen representó alrededor del 70% del mercado estadounidense de drones comerciales durante el último año según datos de Bloomberg.