Ramón García (64): “Seré el primero en quitarme el micrófono si noto que la cabeza ya no me va tan rápida para hacer mi trabajo”

El presentador, con más de 40 años de trayectoria, asegura que seguirá trabajando mientras mantenga intactas sus facultades y reivindica la televisión como una herramienta para acompañar, entretener y combatir la soledad.

Ramón García, presentador |Europa Press
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Por ahora, la jubilación no está entre los planes de Ramón García, que, a sus 64 años y después de más de cuatro décadas delante de los micrófonos y las cámaras, el presentador bilbaíno asegura que continúa trabajando porque disfruta de su profesión y porque todavía se siente plenamente capacitado para afrontar la exigencia de un programa diario. Aunque tiene bien claro que el límite será cuando la cabeza ya no le vaya “tan rápido” para desempeñar su trabajo, momento en el que se quitará “la petaca y el micrófono”.

Así lo explica García en una entrevista publicada por ‘La Vanguardia’, en la que repasa su trayectoria profesional, el impacto social de algunos de sus programas y su relación con espacios que ya forman parte de la memoria televisiva española, como ‘¿Qué apostamos?’, ‘Grand Prix’las campanadas de fin de año.

El comunicador sostiene que, a día de hoy, trabajar no representa para él una carga y señala que tiene “la suerte de hacer el trabajo que me gusta. Para mí, venir a trabajar no es una obligación dura, yo vengo a disfrutar”.

El oficio del directo y la exigencia de mantenerse en forma para su trabajo

La continuidad de hacer un programa diario exige, según García, disciplina física y mental. El presentador explica que mantiene una rutina de descanso, ejercicio moderado y cuidado de la voz, una de sus principales herramientas de trabajo; aunque también se somete a controles médicos periódicos y sigue tratamiento para dolencias como la hipertensión, el colesterol o los triglicéridos.

Más allá de la preparación física, García atribuye su permanencia en televisión a la experiencia acumulada y a una forma de trabajar basada en la cercanía con el público. “La gente tiene que confiar en ti para que te cuente su vida”, sostiene al referirse a los participantes del programa ‘En Compañía’.

Sin embargo, el presentador considera que ‘¿Qué apostamos?’ fue su principal escuela profesional, ya que, el espacio, emitido en directo y caracterizado por su complejidad técnica, le obligó a desenvolverse entre cambios de decorado, pruebas, actuaciones y numerosos invitados. “Fue mi máster de televisión”, asegura en la entrevista.

Una década de televisión diaria contra la soledad

Buena parte de la entrevista también se centra en ‘En Compañía’, el programa que García presenta desde hace una década en Castilla-La Mancha Media y que nació con el objetivo de combatir la soledad no deseada. El espacio ha superado, según el propio presentador, las 2.500 emisiones y se ha convertido en uno de los trabajos más prolongados de su carrera. “Lo que hacemos es entretener ayudando o ayudar entreteniendo”, resume.

El presentador señala en ‘La Vanguardia’ que el contacto diario con los invitados le ha permitido conocer problemas reales que a menudo quedan fuera del foco mediático, y reconoce que el programa ha modificado su manera de entender la profesión. “Yo ayudo, pero ellos también me ayudan a mí. Este programa me está ayudando a ser mejor persona”, asegura.

Además, advierte que la soledad no deseada ya no afecta solo a las personas mayores. En el programa participan también hombres y mujeres de poco más de 30 años, una realidad que, a su juicio, demuestra que se trata de un problema social creciente. “Antes del COVID, yo ya hablaba de pandemia de soledad”, recuerda.

El regreso de Grand Prix y la vigencia de la televisión familiar

García también reivindica el regreso de ‘Grand Prix’, un formato que permaneció 18 años fuera de la parrilla después de que los responsables televisivos de la época lo considerasen obsoleto. Y aunque el presentador asegura que siempre defendió su vigencia y que el éxito de su retorno confirmó, en su opinión, el programa todavía conservaba capacidad para atraer a un público amplio.

Ahora, el espacio ha tenido que adaptarse a los nuevos tiempos, entre otros cambios mediante la retirada de las vaquillas y la incorporación de una mascota. García admite que el animal era uno de los elementos más reconocibles del formato, pero defiende que el programa ha reforzado sus juegos.

“Cuando llega el verano y me dicen que vamos a hacer el ‘Grand Prix’, aunque vaya en silla de ruedas, lo hago. El primero que se lo pasa bien soy yo”.

El presentador considera que uno de los grandes valores de ‘Grand Prix’ es su capacidad para reunir a padres e hijos delante de la pantalla. Frente al consumo individualizado de contenidos y el uso constante de dispositivos móviles, García reivindica una televisión compartida, basada en el entretenimiento familiar y en la experiencia colectiva.

Una retirada sin dramatismo

Pese a su voluntad de continuar, García descarta aferrarse al puesto cuando ya no pueda desempeñarlo con la misma rapidez mental. El presentador afirma que no necesitará que nadie le indique cuándo debe retirarse y que pretende abandonar la televisión de la misma manera en la que llegó, sin ruido y después de muchos años de trabajo.

“Nadie es imprescindible”, reconoce en la entrevista, haciendo hincapié en que su aspiración no se basa en prolongar indefinidamente su presencia en pantalla, sino dejar un recuerdo ligado a los programas que acompañaron a varias generaciones.

“Espero que quede el cariño y el recuerdo de un señor que estuvo muchos años en la tele, que hizo unos formatos que acompañaron y que, cuando me recuerden, salga una sonrisa”, concluye.

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