Condenada a prisión por estafar 4.600 euros a su compañera de trabajo con excusas como que su hijo tenía cáncer o había fallecido mientras viajaba a Marbella con su pareja

Ha sido conenada a un año y medio de prisión por delito de estafa. Aunque en menor cantidad, le debía dinero también a otras compañeras que había engañado.

Una mujer contando billetes de euro |Envato
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La Audiencia Provincial de Cantabria ha condenado a un año y medio de prisión a una profesora por estafar 4.630 euros a una compañera de trabajo, a la que engañó durante varios meses asegurándole que necesitaba dinero con excusas como que su hijo estaba enfermo en el extranjero (con un supuesto tumor cerebral maligno y leucemia) o luego que había fallecido a causa de los mismos.

También se inventó que su hermano y su sobrino habían muerto en un accidente de tráfico en Brasil; que tenía numerosas deudas por su divorcio y que sus cuentas estaban congeladas; y que tenía un piso alquilado pero que la inquilina no le pagaba la renta y necesiataba dinero para pagarle la fianza y lograr que se marchase.

Ambas trabajaban en el mismo colegio y, “creyendo que todo lo que le contaba era verdad, le fue entregando distintas cantidades de dinero”, que le envió por Bizum y también en mano. En total fueron 4.630 euros entre marzo y agosto de 2023, y el conflicto empezó cuando comenzó a reclamarle las cantidades que le había ido prestando.

La ahora condenada le decía “que en cuanto pudiera le devolvería el dinero, lo que nunca ocurrió, a pesar de las reclamaciones continuas que le hizo”. La compañera se dio cuenta del engaño cuando vio en Facebook que donde iba era a Marbella con su pareja. Además, intentó con “el mismo proceder” pedir dinero a otas compañeras, que le dieron dinero pero de menor importe que tampoco fueron devueltas. Según la sentencia, la mujer incluso llegó a jactarse de que no iría a prisión, declarando que “yo no te he robado, tú me lo has dejado”.

Hubo engaño y delito de estafa

Al contrario de lo que defendió el Ministerio Fiscal, la Audiencia Provincial de Cantabria sí vio un delito de estafa, dado que la profesora “reconoció haber recibido el dinero que esta le reclama” y no había acreditado todas afirmaciones sobre las que sustentaba sus pedimentos económicos.

En este sentido, la Audiencia añade que bastaba con aportar certificaciones de los fallecimientos de su hijo, hermano y sobrino, copia de las diligencias judiciales de su divorcio o certificaciones bancarias que acreditaran el supuesto bloqueo de sus cuentas. Unas pruebas “fáciles de obtener que, de ser ciertos los hechos, habrían podido cuestionar el engaño”.

Sin embargo, no logró acreditar ni “mínimamente” ninguno de estos sucesos, lo que, según el tribunal, “revela que todas esas historias fueron utilizadas por la acusada para engañar a su compañera, aprovechando su buena fe y la amistad que esta creía existente entre ambas para sacarle la mayor cantidad de dinero posible”.

Constatado el engaño, había que determinar si este era “bastante” para provocar el desplazamiento patrimonial, uno de los elementos necesarios del delito de estafa. En este caso, la Audiencia señaló que no se estaba ante “engaños burdos, groseros o esperpénticos”, sino ante “engaños orquestados aprovechando la relación de compañerismo profesional, la amistad y la buena fe de los sujetos pasivos, que actuaron del modo que lo hicieron creyendo que lo que se les decía era cierto y por solidaridad humana”.

Por ello, consideraron que la profesora había cometido un delito de estafa y la condenaron a un año y medio de prisión, así como al pago de una indemnización por valor del dinero estafado más los intereses legales.

La sentencia (disponible aquí) no era firme y se podía recurrir ante el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria.

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