Una empresa ganadera familiar que tiene 1.500 cabras: "Los jóvenes prefieren ir a buscar un sueldo que estar con esto para luego sacar muy poco"

Llevan toda la vida en el campo y ahora luchan contra la despoblación rural mientras los jóvenes prefieren irse a trabajar a la ciudad.

Una empresa ganadera familiar que tiene 1.500 cabras: "Los jóvenes prefieren ir a buscar un sueldo que estar con esto para luego sacar muy poco" |YouTube 'Cazadora de News'
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No hace tanto ver un rebaño de cabras pasando por nuestra calle era algo normal, o al menos en los pueblos. De hecho, había miles de cabras y ovejas pasando por medio de los montes cada día, las cuales iban guiadas por pastores que, generación tras generación, mantenían lo que se conoce como ganadería extensiva viva. Esto se ha ido perdiendo con los años debido a diversos factores. Allí donde antes había muchos rebaños, ahora solo quedan unos pocos. Es más, en algunas poblaciones o provincias enteras esto se ha perdido casi por completo. Contra esto lucha a diario Juan Antonio, un cabrero de cuarta generación natural de Jódar (Jaén), que junto a su hijo siguen la tradición a pesar de no ganar mucho dinero en comparación con otros trabajos.

Debido a la sequía extrema, este ganadero tuvo que irse y dejar su tierra hace tres décadas para instalarse en una gran sierra. En la actualidad, cuida de sus más de 1.500 cabras junto a su hijo Miguel Ángel, manteniendo un oficio histórico que se resiste a desaparecer en medio de la grave crisis del sector primario que ya han denunciado otros ganaderos en otras ocasiones.

Lo que cuesta salir adelante en el campo y la falta de relevo generacional

La soledad que rodea la finca de Juan Antonio es solo una muestra de lo que viene pasando en España ya desde hace años con los pueblos pequeños y la ganadería extensiva que en ellos se practica: la despoblación y la falta de relevo generacional. Durante un reportaje para el canal de YouTube Cazadora de News, el ganadero pudo mostrar las consecuencias de la grave despoblación que se vive en España. "Soy el único de los 45 que estábamos hace 30 años. A día de hoy, solo quedo yo en esta montaña", afirmó con evidente resignación.

Esta extinción progresiva no responde a una simple casualidad, sino a unas barreras de entrada que espantan a las nuevas generaciones. El andaluz advirtió que la actividad ganadera "ahora mismo no rinde lo suficiente para que un joven se meta, además de los papeles que te piden para empezar". En consecuencia, quienes sienten verdadera vocación terminan rindiéndose ante la precariedad y "prefieren ir a buscar un sueldo que estar con esto para luego sacar muy poco".

Para lograr sobrevivir, padre e hijo multiplican sus jornadas hasta el límite del agotamiento físico, viéndose obligados a sembrar y empacar su propio forraje de madrugada con los tractores. "Si tuviéramos que comprar las alpacas y todo esto, tendríamos que comprar menos y racionalizar más su comida. Sin embargo, al hacerlo nosotros, tenemos más margen", explicó el cabrero sobre su instinto de supervivencia. A esto se suma el encarecimiento de los tratamientos y la escasez de profesionales clínicos en el campo, ya que, según relató, "los veterinarios prefieren dedicarse a los perros y a los gatos y no venir a trabajar con otros animales".

Un monte vacío, riesgo de incendios y la polémica del lobo

Que la ganadería extensiva se haya ido perdiendo con los años no afecta solo a la producción de productos cárnicos o al empleo en el campo, sino que además tiene una serie de consecuencias medioambientales que van más allá de la ganadería en sí. Así, Juan Antonio avisa del peligroso aumento del riesgo de incendios forestales debido a que "las montañas de toda España se están quedando desérticas de animales" y sino solo hay que ver la última oleada de incendios que están teniendo lugar en la Sierra Oeste y están arrasando territorios tanto de Madrid como de Ávila. Aunque, eso sí, el Gobierno ya ha puesto en marcha ayudas para aquellos ganaderos que sean autónomos y estén siendo afectados por los incendios. Esta falta de rebaños impacta directamente en la soberanía alimentaria del país, hasta el punto de que el pastor sentenció el problema de raíz: "En España no se produce suficiente carne para el consumo que tenemos".

Además, el ganadero se queja de las políticas de protección que hay en España para los grandes depredadores y que no hacen sino complicar más todavía su trabajo y lo que tiene que hacer cada día. "Yo soy de la opinión de que hay suficiente montaña y tierra en España para que haya lobos. Pero los que quieran lobos que cercen sus fincas y los tengan controlados, y no que, con lo mal que lo tenemos los ganaderos con el ganado, encima nos estén poniendo problemas en las zonas donde hay lobos", reivindicó este hombre, que solo intenta hacer valer una profesión que es más importante de lo que la gente cree para el ecosistema.

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