Puedes tirarte un año entero dándolo todo en la empresa y que, en el momento de la verdad, ese esfuerzo no se vea recomendado. Es lo que le pasó a Prayut Jain, un ingeniero de 30 años que trabajaba en Estados Unidos y al que despidieron a los pocos días de haber viajado a su país para ver a su padre, que se encontraba gravemente enfermo. Además, le quedaban apenas unos días para poder obtener unas acciones en la compañía.
Por si fuera poco, ese trabajo era el que mantenía su visado H-1B, que permite a permite a empleadores estadounidenses contratar temporalmente a trabajadores extranjeros en ocupaciones especializadas. Ahora no sabe qué le deparará el futuro.
“Mi objetivo es continuar mi carrera en EE. UU. y encontrar un puesto que me permita mantener mi situación de visado. Dicho esto, también estoy abierto a volver a la India si surge la oportunidad adecuada, especialmente algo emocionante en lo que pueda tener una participación significativa y un impacto real”, declaró Jain a ‘Hindustan Times’.
“Me comunicaron mi despido por teléfono”
Este ingeniero especializado en Inteligencia Artificial también contó lo ocurrido a través de LinkedIn, donde cuestionó la ética de despedir a un empleado que ha ayudado a una startup a crecer desde sus inicios justo antes de que sus acciones pudieran consolidarse.
También denunció cómo la empresa, a la que había tratado como si fuera suya, le había despedido en un momento tan difícil de su vida. “Cuando te incorporas a una startup en sus inicios, a menudo te piden que la trates como si fuera tuya. Yo lo hice durante casi un año”, asegura. Un esfuerzo que no se vio recompensado: “Mientras mi padre luchaba por su vida conectado a un respirador, me comunicaron que mi contrato finalizaría en 15 días, apenas unas semanas antes de que se agotaran mis acciones”.
En concreto, según explicó al citado medio, voló a la India el 12 de julio después de que su padre enfermara, financiándole él el tratamiento. Dos semanas después de regresar a la India, el 30 de julio, recibió la llamada con el fin de la relación laboral: “El 30 de julio me comunicaron mi despido por teléfono. En ese momento no me enviaron ninguna carta oficial de despido”, cuenta.
Jain también ha contado que el estado de su padre empeoró, pasando de un respirador a estar conectado a un sistema de soporte vital avanzado que se utiliza cuando los pulmones ya no pueden proporcionar suficiente oxígeno.
Aunque el caso ocurrió en Estados Unidos, cabe mencionar que, de haber ocurrido en España, hay que conocer varios aspectos importantes. En primer lugar, el Estatuto de los Trabajadores recoge dos permisos retribuidos en caso de encontrarse en situaciones similares. El primero es de 4 días al año por causa de fuerza mayor, cuando sea necesario por motivos familiares urgentes relacionados con familiares o personas convivientes, en caso de enfermedad o accidente que hagan indispensable su presencia inmediata.
Asimismo, el estatuto recoge un permiso de 5 días por accidente o enfermedad graves, hospitalización o intervención quirúrgica sin hospitalización que precise reposo domiciliario del cónyuge, pareja de hecho o parientes hasta el segundo grado por consanguineidad o afinidad, incluido el familiar consanguíneo de la pareja de hecho, así como de cualquier otra persona conviviente.
Por último, la empresa, obligatoriamente, al aplicar un despido, debe justificar las causas que motivan el cese y notificarlo todo por escrito, con un preaviso de 15 días naturales como mínimo. En caso contrario, el despido si se reclama judicialmente se declararía improcedente.