Una inquilina tendrá que dejar entrar a su casera para hacer obras y, si se niega, la justicia dice que podrá acceder con un cerrajero o la policía

La propietaria debía instalar un sistema de ventilación para solucionar problemas de humedad por orden del ayuntamiento, pero la inquilina consideraba que no eran suficientes y quería que hiciera una reforma integral y le diera otro alojamiento temporal.

Un cerrajero abriendo una puerta |Envato
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Alquilar una vivienda da al inquilino ciertos derechos sobre la vivienda, como por ejemplo cambiar las llaves y no tener que dar una copia al casero, o que este no pueda entrar en la vivienda sin permiso. Pero hay que tener en cuenta que estos derechos tienen un límite. Es el caso de una inquilina francesa, que se negó repetidamente a facilitar el acceso a su piso para instalar un sistema de ventilación destinado a solucionar los problemas de humedad y moho, y finalmente ha sido obligada por la justicia a permitir el acceso.

Según recogen desde el medio francés Figaro Immobilier, la propietaria llevaba alquilando la vivienda desde el año 2006, y en 2024, durante una inspección por los servicios municipales, se detectaron algunas deficiencias por mala ventilación. Para subsanar este problema, la propietaria estaba obligada a realizar obras para instalar un nuevo sistema de ventilación.  

Para ello, contrató a una empresa especializada, pero la inquilina se negó a dejar pasar a los operarios pese a que había sido avisada de la necesidad de realizar las obras en varias ocasiones, incluso a través de una notificación oficial realizada por un agente judicial. Según explicó, estas obras no eran suficientes y la vivienda necesitaba una reforma integral, por lo que pedía que se le proporcionase un alojamiento temporal mientras durasen las obras.

Tendrá 15 días para permitir la entrada en la vivienda

Ante la negativa de la inquilina, la propietaria acudió al tribunal mediante un procedimiento de urgencia para conseguir que se ejecutaran las obras ordenadas por las autoridades municipales.

El Tribunal Judicial de París recordó que la legislación francesa obliga al inquilino a permitir el acceso al inmueble cuando sea necesario realizar trabajos para su mantenimiento. Al mismo tiempo, el propietario tiene la obligación de garantizar el uso pacífico de la vivienda y efectuar las reparaciones necesarias para conservarla en condiciones normales.

Los jueces consideraron que la negativa prolongada de la arrendataria constituía una “perturbación manifiestamente ilícita”, al no existir una justificación suficientemente seria para impedir la instalación del sistema de ventilación.

Por este motivo, el tribunal le concedió un plazo de 15 días para dejar a los operarios entrar a la vivienda, y si tras ese periodo continuaba negándose, la propietaria estaría autorizada a recurrir a un cerrajero o a solicitar la intervención de la policía para poder entrar y realizar las obras.

Qué dice la ley española sobre la entrada del casero

En el caso de España, el casero tampoco tiene el derecho de entrar en la vivienda alquilada sin el consentimiento del inquilino, incluso aunque en el contrato se establezca una cláusula que así lo permita. 

Según explica el abogado experto en alquiler, Alberto Sánchez, cuando se firma un alquiler, el casero cede el uso del inmueble a cambio del pago de una renta y la vivienda pasa a convertirse en el domicilio del arrendatario. En este sentido, el artículo 18 de la Constitución Española establece que el domicilio es inviolable, por lo que nadie puede acceder a él sin autorización de quien vive allí, salvo que exista una resolución judicial o se produzca un delito flagrante.

Esto supone que el inquilino puede negarse a que el casero entre en la casa cuando el casero pretenda, por ejemplo, comprobar el estado del inmueble o acceder por cualquier otro motivo. Aunque en el contrato se establezca una cláusula que lo permita, esta podría considerarse nula por ser contraria a la ley.

La situación cambia cuando es necesario reparar una avería o realizar trabajos para conservar la vivienda. En estos casos, el inquilino debe facilitar el acceso al propietario y a los operarios encargados de ejecutar los arreglos. Esto no significa que el casero pueda entrar por su cuenta; al igual que en Francia, si el inquilino se niega, deberá acudir a los tribunales y obtener la autorización correspondiente, como ocurrió en este caso. 

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