No todas las personas tienen un precio. Por muy astronómica que sea la oferta. El caso de Tim Grosser lo ejemplifica a la perfección, negándose en rotundo a vender sus tierras aunque le hayan ofrecido, incluso, un cheque en blanco para que ponga la cantidad que quiera. La propuesta viene de una de las mayores empresas de Inteligencia Artificial del mundo con el objetivo de construir un nuevo centro de datos en los alrededores de Maysville, Kentucky.
Esta zona está rodeada de arroyos cristalinos, colinas y tierras de cultivo fértiles. Grosser, en concreto, compró sus dos parcelas de tierra hace unos 30 años, con una superficie total de 250 acres (alrededor de 101 hectáreas). Pese a lo tentador que podría ser para la mayoría, él lo tiene claro: “A mi nieto le encanta venir aquí a cazar ciervos y pavos. Es lo que hacemos”, tal y como manifestó a ‘Local 12’.
Grosser también explicó al citado medio que ha estado cultivando la tierra con su hijo, esperando que se mantenga en la familia durante generaciones, a pesar del acecho de las grandes tecnológicas. En esta ocasión, la empresa, de la que no se ha revelado su nombre, quiere construir un centro de datos de 809 hectáreas, eligiendo el condado de Mason para su proyecto, aunque necesita que los propietarios vendan sus terrenos.
Uno de ellos es Grosser, ya que sus 101 hectáreas se encuentran dentro del perímetro. Atendiendo al valor del mercado, sus tierras se sitúan en los 2 millones de dólares. La primera oferta de la empresa dobló esa cantidad. Ante su negativa, volvieron a duplicar la cifra, pero la respuesta fue la misma. Tal así, que la compañía acabó pidiéndole que pusiera él el precio.
“Ese dinero no puede comprar la felicidad”
Ante la insistencia, el citado medio preguntó a Grosser por qué no ha pedido 30 o 50 millones de dólares, pudiendo hacerlo (alrededor de unos 41 millones de euros). La respuesta de el propietario fue de nuevo sorprendente: “Ese dinero no puede comprar la felicidad”.
El medio le contestó que con esos millones podría “comprar muchas cosas”, pero Grosser nuevamente espetó que “eso no se puede comprar”, en referencia a la felicidad. Frente al rechazo total de este propietario, ‘Local 12’ preguntó al responsable de desarrollo económico industrial de la zona si podrían seguir adelante con el centro: “Se puede hacer, pero quizá habría que cambiar la escala del proyecto”.
Si eso ocurre, los terrenos de Grosser podrían quedar intactos, pero colindando con un enorme centro de datos. La empresa, aun así, baraja otras seis ubicaciones más, calculando que tomarán la decisión definitiva en junio.