Charo (79 años) cobra una pensión de jubilación y otra de viudedad que suman 2.200 euros, pero rechaza sentirse privilegiada: "Me parece poco, solo pido un presente digno"

La pensionista habló sobre la dificultad de mantener un nivel de vida digno, mientras los jóvenes denuncian que las condiciones de los mayores están supeditando su futuro y les impiden iniciar un proyecto de vida.

Charo (79 años) cobra una pensión de jubilación y otra de viudedad que suman 2.200 euros, pero rechaza sentirse privilegiada: "Me parece poco, solo pido un presente digno" |A3
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A pesar de recibir una pensión mensual de 2.200 euros provenientes de la suma de la pensión de jubilación y de viudedad, Charo, de 79 años, confesó en Espejo Público que no es suficiente para afrontar su día a día. 

Según su testimonio, en invierno, se ve obligada a acostarse a las 7 de la tarde para evitar el frío, reivindicando que ha trabajado toda su vida para tener un presente digno y recordando que, a diferencia de los jóvenes, ella ya no tiene futuro, solo presente. 

Según explica, la situación de la pensionista se contrasta con la realidad económica de las nuevas generaciones. Ante ello, en el programa participó un joven analista, quien argumentó que, para mantener ciertos beneficios y condiciones generosas para gran parte de los mayores, se está supeditando el futuro de los propios jóvenes

Ante esta situación y viendo la precariedad del mercado laboral, el analista expuso la imposibilidad de la juventud para ahorrar o iniciar un proyecto de vida sólido, lo que incluye metas básicas como comprar una vivienda o llegar a formar una familia.

“No se puede tener un enfrentamiento generacional”

Aunque en un primer momento el debate evidenciaba una fuerte brecha entre ambas realidades, los participantes dejaron claro que no buscan un conflicto, con la pensionista interrumpiendo para exigir que "lo que no se puede estar haciendo es un enfrentamiento generacional". 

De hecho, el joven analista desveló que, antes de entrar al plató, tanto él como las invitadas mayores (Elena y Charo) habían llegado a un acuerdo unánime: si las pensiones deben subir, esta medida tiene que estar obligatoriamente ligada a una subida equivalente de los salarios de los jóvenes que sostienen dicho sistema.

Así, en este contexto, la clave no es si los mayores merecen tener una buena calidad de vida, sino cómo se logra sin perjudicar a la fuerza laboral activa. El analista destacó que el aumento del poder adquisitivo de los más mayores no es algo negativo en sí mismo, y que ojalá pudiera subir el de todos.

 De esta manera, el verdadero objetivo final que plantearon es buscar un equilibrio y asegurar que el bienestar de los pensionistas no se logre a costa de una bajada en el poder adquisitivo de los jóvenes.

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