La edad de jubilación en España se situará en los 67 años en 2027, según los datos de la Seguridad Social. Dejar de trabajar para muchas personas se convierte en un reto ya que supone dejar de lado la rutina y comenzar con una vida más tranquila. Algo a lo que aspira el cocinero Karlos Arguiñano (Beasáin, 1948), que conduce un programa líder de audiencia, llamado ‘Cocina abierta’ en Antena 3. Jubilarse sí, explica en una entrevista, pero no por ahora.
El cocinero, que en muchas ocasiones comparte plató con su hijo Joseba, ha conseguido ser referente para las nuevas generaciones de chefs gracias a una carrera profesional que no tiene pensado frenar. Es conocido por sus chistes, sus canciones o sus complementos de los que ha hecho una seña de identidad.
Le encanta, como ha señalado en una entrevista que recoge The Objective, levantarse temprano, sobre las seis y media o las siete. Y en ese momento comienza a preparar el desayuno que consiste en un café, pan con aceite de oliva virgen extra y algo de fruta. “Con eso ya tienes gasolina para empezar el día con fuerza”.
Dedica 45 minutos todos los días a hacer gimnasia y estiramientos. No le gusta, confiesa, la moda de los batidos detox o los superalimentos. Para él, no hay nada mejor que la dieta mediterránea siempre y cuando se controlen bien las cantidades.
Todos los días camina 10 kilómetros
El estado de forma de Karlos Arguiñano es envidiable, pero como él ha reconocido en varias ocasiones, no suele frecuentar los gimnasios. Más bien, lo que hace es salir a andar y como mínimo, recorre 10 kilómetros. “Una hora y media aproximadamente, y a buen ritmo”. Pulso acelerado, respiraciones más profundas y desgaste de energía.
Porque antes, ha pasado muchas horas en el plató de televisión, de pìe, cocinando o yendo de un lado para otro. Eso ya, de por sí, es un desgaste. “Suelo grabar a diario”. Una rutina que conlleva mucho ruido y ajetreo.
Por eso, cuando sale a pasear lo hace tranquilo por los montes de Zarauz o la costa. “Completamente solo y en silencio, sin música ni auriculares, para despejarme”.
Enamorado del agua y de las técnicas de hidromasaje
Además de este ejercicio aeróbico que es caminar, Arguiñano reconoce que le gusta descansar en la plata, y practicar Watsu que es una técnica oriental para descontracturar la espalda y liberar la tensión.
Es un enamorado de Zarauz, la tierra donde siempre ha vivido y de donde no se quiere mover y donde tiene junto a su mujer, Luisi Ameztoy, un conocido restaurante que abrió sus puertas en 1978.
Ahora son sus hijos los que están al cargo de gestionarlo aunque a él le gusta pasear por allí para saludar a los clientes. Pero no todo queda en la cocina y el famoso chef es un amante del deporte típico de su tierra, la pelota vasca. Es uno de los que ha dado un empujón importante a la empresa Baiko Pilota y cuenta también con una bodega de txakoli (vino blanco), que es muy valorado por los amantes de este tipo de bebida.

