El crédito al consumo de las familias españolas creció un 13% interanual en febrero, el mayor ritmo desde 2008, justo el año del estallido de la Gran Recesión. La tasa de ahorro, mientras tanto, ha caído siete décimas hasta el 12% de la renta disponible. Los números, confirmados por el Banco de España y el INE en las notas estadísticas publicadas el pasado miércoles 1 de abril, retratan a un hogar español que consume más, se endeuda más y guarda menos, en un contexto macroeconómico que empieza a mostrar grietas. El Ministerio de Economía ya ha movido ficha. En enero aprobó un anteproyecto de ley para poner techo a los tipos de interés del crédito al consumo, con un tope transitorio del 22% hasta que la norma definitiva entre en vigor.
El crédito total a los hogares subió un 4,9% interanual en febrero, también el mayor ritmo desde 2008. Los préstamos al consumo acumulan ya 116.026 millones de euros en circulación y son, según los analistas del portal de financiación Prestalo, “la partida que más impulsa el endeudamiento familiar, reflejando un uso cada vez más extendido del préstamo personal para cubrir necesidades inmediatas y gastos inaplazables”.
Los datos internos de esa plataforma muestran que un 14% de los solicitantes pide el préstamo para comprarse un coche (11% de segunda mano y 3% nuevo), otro 14% para reunificar deudas previas, un 12% para reformar la vivienda y un 7% para pagar gastos de salud. La evolución es lo bastante intensa como para que el supervisor financiero haya empezado a vigilarla, aunque el nivel de endeudamiento medio de las familias españolas siga contenido respecto al pico de 2008.
El Ministerio de Economía pondrá techo a los intereses del préstamo al consumo
El anteproyecto aprobado en enero por el equipo de Carlos Cuerpo limitará la Tasa Anual Equivalente (TAE), es decir, el coste anual real que paga el prestatario incluyendo intereses y comisiones, que las entidades pueden cobrar según la cuantía y el plazo del préstamo.
Para importes de hasta 1.500 euros, la TAE no podrá superar el 15%. Entre 1.500 y 6.000 euros, el tope queda en el 10%. Para préstamos de más de 6.000 euros se fijan dos techos, un 8% si el vencimiento es inferior a ocho años y un 6% si es superior.
Mientras la norma definitiva no entre en vigor, todas las entidades que operan en España están obligadas a respetar un límite transitorio del 22% TAE, aprobado por el Gobierno en enero para frenar los abusos más evidentes. Esto significa, en la práctica, que una financiación de 3.000 euros a dos años (la típica para una reforma puntual o un coche de segunda mano) no podrá costar más de un 10% anual cuando la ley se apruebe.
Por qué los hogares ahorran menos justo cuando la inflación podría volver a escalar
La caída del ahorro hasta el 12% de la renta disponible (la renta disponible es el dinero que queda al hogar una vez descontados los impuestos y las cotizaciones), según los datos del INE, confirma que los hogares españoles han priorizado el consumo en un año de mejora económica. La renta disponible bruta aumentó un 5,3% de media en 2025, impulsada por la creación de empleo y las subidas salariales.
A eso se sumó la bajada de tipos oficiales del Banco Central Europeo (BCE), que pasaron del 2,9% en febrero al 2,15% en la segunda mitad del año, haciendo el ahorro menos atractivo. La tasa de paro bajó por primera vez desde 2008 por debajo del 10%, según la última EPA publicada por el INE, lo que reforzó la sensación de bonanza. Y la inflación se moderó hasta mayo antes de cerrar diciembre en el 2,9%, también según el INE.
El arranque de 2026 ha llegado con un susto añadido. La guerra en Irán ha encarecido de forma inmediata el petróleo y el gas, con traslado directo al surtidor y, por extensión, a los alimentos, ya penalizados por el repunte del precio de los fertilizantes. Ángel Gavilán, director general de Economía y Estadística del Banco de España, ha llegado a admitir que, si el conflicto se alarga, la inflación podría cerrar el año en el 6% en promedio. Lo describió en público como un escenario “exagerado”, pero ya lo tiene sobre la mesa.
El cruce entre menos ahorro, más crédito y posible rebrote inflacionario deja a las familias en una posición incómoda. Si los precios se aceleran como teme el Banco de España, el poder adquisitivo volverá a resentirse y muchos hogares tirarán aún más del préstamo personal para llegar a fin de mes. El tope transitorio del 22% TAE y los futuros límites del anteproyecto del Ministerio de Economía son el primer cortafuegos pensado para que, en ese escenario, la letra del banco no se coma la nómina.