José María Medina, inspector de Hacienda del Estado en activo, ha reabierto el debate sobre el sistema tributario español. Durante una reciente entrevista en el podcast Venice Club, el funcionario propuso disminuir la carga impositiva y el tamaño del Estado.
Su intervención busca desmitificar el funcionamiento interno de la Agencia Tributaria y responder a las crecientes críticas sobre la fuga de capitales hacia países con menor tributación.
“Se pueden bajar los impuestos y el gasto público”
El inspector, que actualmente desarrolla su labor en la Dirección General de Tributos, sostiene una visión crítica sobre el nivel de exigencia impositiva actual. Apelando al principio de subsidiariedad, Medina defendió la necesidad de limitar las competencias estatales para aliviar el bolsillo de los ciudadanos: "Que el Estado no asuma funciones que puede desarrollar el sector privado, [y por] consiguiente tampoco exijas una financiación de esos gastos públicos".
Siguiendo esta línea, el funcionario señaló a la economía de los ciudadanos, la cual, puntualizó, se puede mejorar limitando las competencias estatales. "Yo creo que se pueden bajar mucho los impuestos pero que también se puede bajar mucho el nivel de gasto público", afirmó.
Medina argumenta que la sociedad actual demanda cada vez más servicios públicos, lo que irremediablemente obliga a sostenerlos mediante una alta presión fiscal. Sin embargo, a título personal, considera excesivos algunos gravámenes.
Sobre el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF), que en algunas comunidades autónomas supera el 50% en su tipo marginal, el experto reconoció: "A mí personalmente me parece que es un tipo muy excesivo".
El éxodo fiscal y la doble moral
El debate sobre la marcha de grandes patrimonios y creadores de contenido a destinos como Andorra o Dubái también centró gran parte de la entrevista. El funcionario defendió la libertad individual para residir donde cada uno considere oportuno, pero advirtió sobre las prácticas desleales de quienes simulan traslados para eludir impuestos.
Medina señaló la contradicción de aquellos que evitan tributar en España pero regresan para utilizar servicios como la sanidad pública. "Lo que a lo mejor no es del todo ético es quedarte para unas cosas e irte para otras", sentenció el inspector.
“Hasta que no se demuestre que es un defradador, para mí el contribuyente no lo es”
Otro de los puntos clave de la intervención fue la desmentida categórica sobre los supuestos incentivos perversos de los inspectores. Recientemente, campañas mediáticas han acusado a la Agencia Tributaria de pagar comisiones a sus trabajadores por levantar actas de inspección, independientemente de si estas son correctas o terminan anuladas en los tribunales.
Medina aclaró que la productividad de los funcionarios responde a la calidad y complejidad técnica de su trabajo, no a un porcentaje de lo recaudado. "Un inspector no va a tener un incentivo real de liquidar deudas que no sean conformes a derecho y a prevaricar", aseguró.
Finalmente, el inspector abogó por humanizar la institución y lavar una imagen pública que considera distorsionada. Explicó que la Administración no persigue sistemáticamente al ciudadano y que los trabajadores públicos asumen la inocencia del contribuyente por defecto. "Cuando me encuentro con un contribuyente hasta que no se demuestre que es un defraudador para mí no lo es", concluyó Medina.