Ibiza deja en la calle a 200 trabajadores que sobrevivían en furgonetas por no poder permitirse pagarse un alquiler

El endurecimiento de las normas y unos precios disparados de la vivienda dejan sin alternativa a quienes sostienen la actividad de la isla.

Ibiza deja en la calle a 200 trabajadores que sobrevivían en furgonetas por no poder permitirse pagarse un alquiler |Imagen de archivo Europa Press
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Antes de que Ibiza vuelva a llenarse de turistas este verano, la isla encara una realidad cada vez más común. La dificultad de quienes trabajan allí para encontrar un lugar donde vivir por el encarecimiento de la vivienda y la falta de alternativas habitacionales, han convertido las furgonetas en soluciones provisionales.

Pero esta situación ha provocado el desalojo de unas 200 personas de asentamientos como los de Sa Joveria y Can Misses, donde vivían en furgonetas en Ibiza. Pero no se trata de turistas, sino de trabajadores con nómina que no pueden asumir los precios de la vivienda.

Trabajar ya no garantiza poder acceder a una vivienda

Actualmente, alquilar una habitación en la isla ya supera los 1.000 euros al mes y un piso ronda o rebasa los 2.100 euros, mientras que muchos salarios se quedan por debajo de los 1.800 euros, tal y como recoge ‘Motorpasión’ que indican diferentes portales inmobiliarios. Por ello, vivir en una camper había pasado de ser una opción marginal a la única solución de habitabilidad para cientos de personas.

Sin embargo, el artículo 4.4 de la Ley 5/2024 de control de vehículos obliga ahora a quienes llegan con una camper a tener una reserva en un camping, ya que al haber solo cinco en toda la isla, se llenan con meses de antelación y sus precios (que oscilan entre 40 y 60 euros por noche), los hacen inviables para largas estancias.

A ello se suma la utilización de la Ley del Suelo Rústico de las Islas Baleares, que prohíbe el uso habitacional de caravanas en terrenos no urbanizables. De hecho, ayuntamientos como el de Sant Antoni han intensificado la vigilancia, incluso con drones, para detectar vehículos utilizados como vivienda en zonas rurales.

Además, las ordenanzas municipales han endurecido las condiciones de estacionamiento, ya que basta con permanecer más de 24 horas o mostrar signos de uso habitacional para exponerse a una sanción. Esto obliga a muchos trabajadores a moverse constantemente, incluso después de jornadas largas, en una rutina marcada por la incertidumbre.

Sin embargo, la situación que atraviesa Ibiza con la vivienda y la falta de soluciones habitacionales no es un caso aislado. Según entidades sociales, el perfil ha cambiado y ya no se trata solo de personas en exclusión, sino de trabajadores que, pese a tener empleo, no pueden acceder a una vivienda, y advierten de que los desalojos no solucionan el problema, sino que lo desplazan.

Pero la situación es compleja, porque mientras Ibiza busca ordenar su territorio y proteger su atractivo turístico, al mismo tiempo depende de una mano de obra que no encuentra dónde vivir.

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