Firmar un nuevo contrato de alquiler en España se ha convertido en una ‘trampa’ para el bolsillo de los trabajadores. Según el último informe del Gabinete Económico de CCOO, el verdadero salto en los precios del mercado inmobiliario se produce al buscar una nueva vivienda: mientras que los salarios medios han crecido un 26% desde 2015, el coste de los nuevos arrendamientos se ha disparado un 37% en el mismo periodo.
Esta brecha, mucho más profunda de lo que reflejan estadísticas tradicionales como el IPC, merma el poder adquisitivo de los inquilinos y asfixia con especial dureza a regiones tensionadas como la Comunidad Valenciana, la Comunidad de Madrid y las Islas Baleares.
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El sindicato, a través del informe, explica que España arrastra un problema crónico de acceso a la vivienda que, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria y las posteriores políticas de austeridad, se ha desplazado hacia el mercado del arrendamiento. Ante la falta de vivienda pública, las restricciones hipotecarias y el auge de grandes inversores, cada vez más personas se ven empujadas al alquiler.
Esto ha provocado que la proporción de hogares que viven de alquiler aumente del 15,6% en 2015 al 20,2% en 2025, sumando actualmente unos 3,24 millones de hogares en alquiler de mercado, según los datos recopilados por CCOO.
En este contexto, destacan un dato clave: el Índice de Precios de Consumo (IPC) no refleja la verdadera dimensión del encarecimiento. Si se analiza el Índice de Precios de la Vivienda en Alquiler (IPVA), basado en datos fiscales, se observa que los alquileres han acumulado una subida del 23% entre 2015 y 2024, más del doble del 11% que marcaba el IPC en ese mismo periodo.
La ‘trampa’ de los nuevos contratos
La subida de los precios y el principal impacto no se da durante la vigencia de un contrato, sino al firmar uno nuevo. Los datos hablan por sí solos: entre 2015 y 2024, el precio de los nuevos contratos de alquiler se disparó un 37%, frente a la subida del 21% en los contratos ya existentes.
En el periodo más reciente (2020-2024), los nuevos contratos crecieron un 23,5%, mientras que los vigentes lo hicieron un 8,8%. Solo en el año 2024, el encarecimiento de los nuevos contratos (8,8%) triplicó al de los contratos en vigor (2,8%). Esta situación es especialmente crítica ahora, ya que en 2024 comenzaron a vencer los contratos de cinco años firmados tras la reforma legal de 2019, obligando a los inquilinos a renegociar en un mercado mucho más asfixiante.
El estudio también cruza estos datos con la Encuesta de Población Activa (EPA), apuntando a otro factor clave: el alquiler se está comiendo los sueldos. Aunque los salarios medios nominales crecieron un 26% entre 2015 y 2024 (lo que permite aguantar las actualizaciones del 21% de los contratos antiguos), los sueldos son insuficientes para absorber el 37% de incremento que exigen los nuevos arrendamientos.
Las comunidades más afectadas
Aunque la pérdida de poder adquisitivo es generalizada en toda España, hay comunidades donde el desfase entre la subida salarial y el incremento de los nuevos contratos es más acusado.
La Comunidad Valenciana es la más afectada, con un desfase de -19 puntos, seguida de la Comunidad de Madrid y las Islas Baleares (ambas con -14 puntos). De hecho, provincias como Valencia (55%), Baleares (48%) y Málaga (47%) son las que han registrado las subidas más pronunciadas en los precios de los nuevos contratos desde 2015.
El informe concluye que esto se agudiza en zonas urbanas y turísticas, donde parte de la oferta se está desviando hacia el alquiler turístico, de temporada o por habitaciones.