Las averías importantes o las reparaciones necesarias para mantener una vivienda en condiciones de habitabilidad pueden obligar al casero a realizar obras mientras el inquilino está viviendo en la casa alquilada. Aunque este debe permitir que se hagan cuando no pueden aplazarse hasta el final del contrato, la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) también protege sus derechos si estos trabajos se alargan demasiado.
Y es que el artículo 21.2 de la Ley de Arrendamientos Urbanos (que se puede consultar en este BOE) establece que, cuando una obra de conservación dure más de 20 días, el propietario deberá reducir la renta en proporción a la parte de la vivienda de la que el inquilino se vea privado.
Hay que tener en cuenta que esto no significa que cualquier reparación dé derecho automáticamente a pagar menos alquiler. Para que el inquilino pueda acogerse a esta reducción es necesario que se trate de una obra de conservación que no pueda retrasarse hasta el final del contrato, que dure más de 20 días y que, además, le impida utilizar una parte de la vivienda durante ese tiempo.
Cuándo tiene derecho el inquilino a una rebaja del alquiler por las obras
Para que el propietario tenga que reducir la renta no basta con que haya operarios trabajando en la vivienda o con que las obras resulten molestas. La LAU exige que el inquilino se vea privado del uso de una parte de la vivienda durante más de 20 días como consecuencia de esos trabajos.
Es decir, este derecho puede darse, por ejemplo, cuando las obras obligan a dejar inutilizada la cocina, un baño, varias habitaciones o cualquier otra parte de la vivienda durante un periodo superior a esos 20 días. En esos casos, la rebaja del alquiler deberá ser proporcional al espacio que el inquilino no haya podido utilizar mientras duren las obras.
Si las obras llegan a hacer que la vivienda sea inhabitable, la protección para el inquilino es aún mayor, ya que el artículo 26 de la LAU le permite optar entre suspender temporalmente el contrato, dejando de pagar la renta mientras duren los trabajos, o resolver el contrato de alquiler sin tener que indemnizar al propietario.