María José Pino, española en Suiza: "Cada mes te quitan del sueldo una parte para la jubilación y si decides no trabajar más en Suiza te lo devuelven; ahorrar es casi automático"

La joven mallorquina detalla su experiencia trabajando en los Alpes, el tremendo choque cultural y el curioso sistema que les permite tener un buen colchón asegurado.

María José Pino, española en Suiza: "Cada mes te quitan del sueldo una parte para la jubilación y si decides no trabajar más en Suiza te lo devuelven; ahorrar es casi automático" |Cedida a La Vanguardia
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Hacer las maletas y probar suerte en el extranjero ha sido una de las grandes alternativas para muchos jóvenes que buscan mejores condiciones laborales. Y es que los sueldos y la forma de vida fuera de nuestras fronteras suelen llamar muchísimo la atención. Así, mientras en nuestro país llegar a final de mes ahorrando un poco se ha vuelto misión casi imposible, otros destinos ofrecen una tranquilidad económica envidiable.

Ese ha sido precisamente el caso de María José Pino, una joven de 25 años nacida en Mallorca que ha decidido instalarse en los Alpes suizos. Tras haber trabajado de azafata de vuelo, ha buscado una nueva etapa laboral en la montaña y ha alucinado con la forma en la que se gestionan las cosas por allí.

Un colchón asegurado y un choque cultural bestial

Tal y como ha relatado la chica a La Vanguardia, la mentalidad financiera de los suizos es completamente distinta a la nuestra. "Cada mes te quitan del sueldo una parte para la jubilación, el famoso segundo pilar, y si en el futuro decides no trabajar más en Suiza puedes pedir que te devuelvan lo acumulado. Me pareció una forma muy práctica de tener un ahorro asegurado", ha destacado muy sorprendida.

Sin embargo, ese no ha sido el único descubrimiento económico. Ya que, combinando los sueldos altos con este modelo previsor, guardar dinero resulta facilísimo. "Aquí ahorrar es casi automático. Entre el sistema de pensiones y la mentalidad de guardar para el futuro, ni te das cuenta y ya tienes un colchón", cuenta la mallorquina.

Por lo que, a nivel social, el choque también ha sido tremendo. Entonces, Maria José ha confesado cómo le ha impactado la inmensa seguridad de las calles. "En Flims veías esquís y tablas de snow apoyados fuera de las cafeterías sin candado... Nadie estaba pendiente de que se los llevaran", explica maravillada.

El peso de la distancia y el calor de casa

Asimismo, convivir diariamente con personas de mil lugares le ha enriquecido muchísimo. Encima, a pesar de lo bien que se ha adaptado al trabajo y a los idiomas del hotel, reconoce que tira un poco la tierra. Tanto en cuanto, la nostalgia siempre acaba apareciendo para que valores lo que dejas atrás.

"Suiza me encanta, pero esa calidez española es imposible de sustituir", confiesa con algo de morriña. Al final, lo que más ha echado en falta ha sido la tremenda facilidad y espontaneidad que tenemos aquí para juntarnos: "En España basta con mandar un mensaje y en media hora ya hay plan".

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