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Una vecina de 82 años pinta de azul la fachada de su casa y el ayuntamiento le obliga a repintarla de blanco tras la queja de un único residente

El ayuntamiento consideró que el color no encajaba en la zona protegida y le dio seis meses para cambiarlo después de recibir una única queja.

Una imagen de la vecina junto a su casa
Una imagen de la vecina junto a su casa |Cover Images
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:

Cuando el exterior de una casa se deteriora, pintar la fachada es la primera alternativa para mejorar su aspecto, pero hay que tener en cuenta que, según la zona donde se encuentre, no se puede elegir libremente el color porque los vecinos están obligados a mantener ciertos criterios estéticos. Es lo que le ha ocurrido a una jubilada de 82 años en Reino Unido, que pintó su casa de azul y, tras la queja de un solo vecino, tendrá que volverla a pintar de blanco o crema.

La mujer decidió pintar la fachada porque estaba desgastada por el paso del tiempo y, según ella misma en el medio The Scottish Sun, eligió un tono azul cobalto para  aportar algo de color a una calle que tenía un aspecto descuidado.“Necesitaba una renovación, había un par de casas más pintadas de azul y me pareció un color precioso”, explicó la jubilada.

Para ello invirtió unos 3.500 euros, y asegura que el resultado tuvo éxito entre los vecinos, ya que muchos la felicitaron por cómo había quedado. El problema llegó un tiempo después, cuando un residente de la zona presentó una queja ante el Ayuntamiento, que, tras inspeccionar el cambio, consideró que el tono no era apropiado para la zona protegida por su interés arquitectónico e histórico.

Tiene seis meses para volver a pintar la fachada

En un primer momento, el ayuntamiento aconsejó a la mujer que cambiara el color, pero como no lo hizo, la administración emitió una orden de cumplimiento por la que le concedieron un plazo de seis meses desde el 1 de mayo para pintar la fachada de blanco, blanco roto o crema pálido.

Según se detalla en la notificación, el azul hace que la vivienda destaque dentro del conjunto de edificios históricos y crea una imagen “visualmente poco armoniosa”. Si la jubilada no cumple la orden, podría enfrentarse a un procedimiento judicial o a medidas correctivas.

La decisión ha sorprendido a la anciana porque precisamente la zona es conocida por sus casas de distintos colores y existe un establecimiento pintado también de azul a pocas puertas de su vivienda.

La mujer ya ha comenzado a cubrir la fachada, aunque pretende recurrir la orden para pedir más transparencia sobre el proceso. “Soy una anciana de 82 años, así que me preocupa mucho tener que afrontar un problema como este, pero creo que merezco una explicación del porqué”, señaló.

Qué habría ocurrido si el caso se hubiera producido en España

En el caso de España, la ley habría actuado de un modo similar. La única queja de un vecino no tendría como resultado el tener que cambiar la fachada, pero sí podría alertar a la administración competente, que tendría que analizar si la vivienda se encuentra en un casco histórico, está incluida en un catálogo de protección o existe alguna ordenanza municipal que limite los colores permitidos.

La decisión dependería, por tanto, del ayuntamiento y, en determinados casos, del organismo autonómico responsable de Patrimonio. Si los técnicos municipales considerasen que el azul incumple la normativa urbanística o perjudica la imagen del conjunto protegido, el ayuntamiento podría abrir un expediente para restaurar la legalidad. 

En un primer momento, la propietaria tendría derecho a presentar alegaciones y, si el color no pudiera legalizarse, se le concedería un plazo para recuperar el tono original o utilizar alguno de los admitidos.