Lola Flores fue mucho más que una de las grandes figuras de la canción y el espectáculo en España. A lo largo de más de cuatro décadas de carrera, construyó un imperio artístico basado en el trabajo constante, las giras y una enorme popularidad tanto dentro como fuera del país. Sin embargo, su camino hacia el éxito estuvo marcado por las dificultades económicas en sus comienzos.
En una entrevista con Jesús Hermida en el programa De cerca en 1981, la cantante recordó los complicados momentos que vivió su familia cuando decidió trasladarse de Jerez a Madrid para impulsar su carrera. “Mi padre no encontraba trabajo y estuve casi a punto de quedarme sin comer”, confesó durante la conversación, en la que repasó sus comienzos, sus primeros contratos y la forma en la que consiguió construir su patrimonio gracias al trabajo.
La artista explicó que el cambio de ciudad supuso un duro golpe para la economía familiar. Su padre había perdido el empleo y el negocio que mantenían en Jerez dejó de funcionar, por lo que la familia empezó a pasar dificultades. “Mi madre estaba acostumbrada a una vida muy buena y adelgazó diez kilos”, recordaba, al describir el impacto que tuvo aquel cambio en su hogar.
De ganar “30 duros” a firmar un contrato de seis millones de pesetas
La artista aseguró que antes de alcanzar el éxito tuvo que abrirse camino lentamente sobre los escenarios. “Yo no fui artista de disco, sino artista poco a poco, yendo con las maletas por los pueblos”, explicó, recordando los años en los que actuaba en cualquier lugar donde encontraba una oportunidad para trabajar.
Esos primeros pasos estuvieron acompañados de salarios muy bajos. “Estuve como un año trabajando y ganando 30 duros”, relató al recordar sus inicios profesionales. Poco después llegó una de las primeras oportunidades importantes en el cine, por la que recibió “13.000 pesetas”, que hoy equivaldrían a 78,13 euros, una cantidad que entonces supuso un importante impulso para su carrera.
Con el paso de los años, la situación económica de la artista cambió por completo. Durante la entrevista recordó que llegó a firmar un contrato de seis millones de pesetas (36.060,73 euros) con el productor Cesáreo González, una cifra extraordinaria para la época. Explicó que con ese dinero compró una casa y sus “primeros brillantes”, inversiones que consideraba una forma de proteger el patrimonio que había conseguido tras años de esfuerzo.
Sin embargo, también admitió que la gestión de sus finanzas no siempre fue acertada. “No he sido buena financiera”, reconoció, al explicar que llegó a vender una casa para invertir el dinero en un tablao flamenco que terminó cerrando años después. También afirmó que nunca había tenido dinero en Suiza ni invertido en Bolsa, ya que prefería destinar sus ahorros a inmuebles y joyas como garantía para el futuro.
“Los artistas vivimos bien y, cuanto más tengo yo, mejor viven quienes me rodean. Mis hijos ya no se van a quedar sin comer porque tengo algunas casas y las cuatro alajillas que compré como inversión, en lugar de guardar el dinero en Suiza, para poder venderlas cuando me retire. Aun así, ellos también deben luchar como he luchado yo. No me considero una mujer adinerada, pero si ser millonaria es tener más de dos millones, entonces sí lo soy”.
Flores defendió durante toda la conversación que su patrimonio era fruto exclusivamente de su trabajo. “Lo que he ganado con mi dinero no me lo tiene por qué quitar nadie, porque lo he sudado, no me lo ha dado nadie”, aseguró, reivindicando el esfuerzo realizado durante décadas de carrera artística.
La cantante también dejó claro que el trabajo había marcado toda su vida, ya que fue “una gran trabajadora desde que tenía 13 años”, recordando que desde muy joven asumió la responsabilidad de sacar adelante a su familia. Una trayectoria que comenzó con dificultades económicas y pequeños salarios, pero que terminó convirtiéndola en una de las artistas más populares y mejor pagadas de España.

