Diego Martí tenía claro desde los 15 años que su futuro estaba en la obra. Ahora con 29, representa a una generación de profesionales que sufre de falta de mano de obra joven. Aunque los albañiles y especialistas de obra que hay son apenas el 22,5% del sector (es decir, 350.000 profesionales en activo), las patronales calculan que hacen falta 700.000 albañiles y peones capacitados.
Esta situación no es nueva, sino que se viene arrastrando desde la crisis de 2008 cuando la construcción daba empleo a 2,4 millones de personas y las obras estaban llenas de jóvenes. Pese a ello, el escenario ha cambiado completamente. Ahora, la edad media del albañil supera ya los 46 años y las patronales alertan de que la gran mayoría de los trabajadores se jubilará en los próximos 10 años.
Además, los jovenes ya no buscan dedicarse a este sector, por lo que ante la falta de trabajadores, los extranjeros ocupan estos puestos. Se calcula que actualmente uno de cuatro obreros es inmigrante, una cifra que ya supera el 50% en los puestos de peones y ayudantes.
La historia de Diego
Ser albañil no es fácil, así lo señala Diego Martí a Sector Oficios. Trabajar a 40ºC en verano, sufrir lesiones lumbares crónicas o respirar polvo son algunas de las condiciones extremas que llegan a vivir los trabajadores. “Es una profesión dura”, dice el joven, y no se equivoca.
Pese a ello, explica que no todos lo hacen de la mejor manera posible, sino que hay algunos que llegan a cubrir sus propios errores en la obra, una cualidad que Diego no duda en resaltar. “El mejor albañil es al que no se le notan las mentiras”, detalla.
“Si contratas a alguien y te sale rana, te puedes hundir la vida”
Diego dice ser “muy profesional y serio". Además de “poner ladrillo” es el encargado de gestionar todo, hablar con electricistas, fontaneros “y demás”. Explica que ante la posibilidad de “coger gente”, intente formarlas; pero “si te sale rana, te puedes hundir prácticamente la vida solo por el coste de mantener a esta persona”.

Y es que el sueldo no está nada mal. De acuerdo a las últimas estadísticas, se mueve entre los 22.000 y los 28.000 euros brutos al año según la provincia, y los autónomos que trabajan por su cuenta ganan bastante más dinero debido a la enorme demanda.
Sin embargo, la parte negativa sigue siendo el enorme sacrificio físico que exige este oficio. Tanto Diego como los expertos en salud recuerdan que llegar a los 65 o 67 años subiendo andamios o cargando sacos de cemento de 25 kilos es algo inviable para la mayoría de las personas.

