Trabajar a pleno sol ya es difícil y puede generar fatiga a cualquier trabajador, pero si además el trabajo es físico y es en plena ola de calor, puede llegar a causar problemas de salud importantes. Y sino que se lo digan a Tim, un albañil de Estados Unidos que admite que “el calor extremo destroza su cuerpo" y tiene que irse a dormir nada más llegar a casa después de una jornada en la obra.
Por más que el Gobierno esté habilitando refugios climáticos por toda España para evitar en la medida de lo posible que la gente se exponga al sol en las peores horas del día, los obreros poco pueden hacer, ya que tienen que seguir trabajando a pleno sol debido a que su trabajo está en las construcciones y reformas que se dan a pie de calle. Para intentar sobrevivir a esto, profesionales como Manolo Grande, un albañil de 63 años y exresponsable de la Federación de Construcción de UGT en Aragón, reivindica cambios urgentes en los turnos de trabajo como posible medida para reducir el efecto de las olas de calor en estos trabajadores.
La estricta ordenanza del ruido frente a la salud laboral
A pesar de que los trabajadores ya tienen distintos protocolos de prevención que se activan en caso de alerta por altas temperaturas, los cuales incluyen la obligación de trabajar por tramos de 20 minutos y descansar 5 minutos en zonas de sombra con mucha hidratación, todavía muchos albañiles siguen expuestos a situaciones que rozan el límite de lo saludable en sus trabajos. Es por eso que los obreros piden una solución mucho más lógica, como sería permitir que las jornadas comiencen antes. “Hay ayuntamientos donde existen protocolos para trabajar desde las 6.00. Podría ser únicamente para los días de alerta roja o amarilla, un espacio temporal en verano… No se hace por una decisión política”, explica Manolo Grande.
En ciudades como Zaragoza, la ordenanza municipal del ruido prohíbe iniciar los trabajos antes de las 8:00 de la mañana para garantizar el descanso de los vecinos, un obstáculo que el sector pide flexibilizar.
"Estas olas de calor las pasaríamos mejor si trabajáramos de 6:00 a 14:00, ya que solo tendríamos una hora de calor fuerte, que se podría superar actuando en zonas de sombra", dijo Manolo claramente. El veterano albañil no dudó en recordar que la culpa de esto está en la burocracia: "El problema es el horario de trabajo. Se trabaja muy bien hasta las 13:00 horas con 32 grados. Todo viene a partir de las 14:00 horas [...] Si nos dejaran enganchar antes, a esa hora nos fuimos".
Ante esta reivindicación, el Ayuntamiento de Zaragoza le contestó que su prioridad consiste siempre en el derecho al descanso vecinal y avisó de que no dará vía libre para saltarse la normativa. Por el contrario, las obras públicas municipales sí cuentan con margen para empezar un poco antes, algo que genera frustración para los trabajadores del sector privado.
“Los derechos laborales y la vigilancia de la salud de los trabajadores es una obligación y un deber del promotor de la obra. El Ayuntamiento así lo hace con sus trabajadores y así lo exige con los trabajadores de empresas que trabajan en obras municipales”, dicen desde el ayuntamiento.

