Trabajar en la construcción en España es una de las salidas laborales más rápidas para miles de personas, pero empezar desde cero lejos de tu país nunca es sencillo. Luis Alberto, un albañil hondureño originario de San Pedro Sula (Honduras), lleva dos años viviendo y trabajando en Madrid.
Junto a su compañero Noé Leonardo, se dedica a la reforma integral de viviendas. Aunque reconoce que los comienzos son duros y que la distancia con la familia pesa cada día, asegura que un profesional que demuestra que trabaja bien puede alcanzar un buen sueldo diario en el sector.
De cobrar como ayudante a ganar 90 euros al día
El camino para un albañil extranjero que acaba de aterrizar en España exige una evolución constante. "Como a uno no lo conocen, sabes, te conocen en tu país que sos albañil, pero aquí no", explica Luis Alberto sobre sus primeros meses en Madrid. Por eso, al principio es habitual comenzar cobrando lo mismo que un peón.
"Cuando vienes, vienes ganando vocacionalmente como un ayudante, que son unos 50 o 55 euros, y como te van viendo en la evolución de tu trabajo; que lo vas haciendo bien, que ya le tienen confianza, le va subiendo hasta ganar 80 o 90", afirma el albañil.

En cuanto a la jornada laboral de estos trabajadores, suele ser intensiva. “Empiezan a las 9 de la mañana y se termina a las 18:00 horas, estaremos hablando de lunes a sábado", comenta Luis, quien destaca que para tener empleo constante en este mundillo es fundamental moverse bien: "El que tiene conexiones siempre tienetrabajo”.
Faltan 700.000 trabajadores
El caso de Luis Alberto y Noé Leonardo no es una excepción. El sector de la construcción en España vive un momento muy particular. Aunque tiene una salud económica enorme, sufre una falta de mano de obra desesperante.
Según los datos oficiales de la Encuesta de Población Activa (EPA), este sector emplea a 1,55 millones de personas, pero la Confederación Nacional de la Construcción (CNC) avisa de que se necesitan incorporar urgentemente a unos 700.000 trabajadores para poder jubilar a los empleados más mayores y sacar adelante todos los proyectos de vivienda e infraestructuras.
Ante esta falta de personal, los trabajadores extranjeros se han vuelto totalmente imprescindibles. Hoy en día, más del 25% de los obreros a pie de obra son inmigrantes (unos 386.000 empleados en total). De ellos, tres de cada cuatro proceden de países de fuera de la Unión Europea, principalmente de Marruecos, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.
Más allá del esfuerzo físico de la obra, el verdadero reto para estos trabajadores es el factor psicológico. Noé Leonardo expresa que lo más difícil de todo inmigrante “es dejar su familia. Son muchos kilómetros de distancia". Sin embargo, señala que por ser padres de familia “tenemos que esforzarnos sin importar la distancia, aquí lo que importa es que nuestros hijos tengan el pan".
Caídas desde andamios, lesiones crónicas y golpes de calor
Para un ciudadano que trabaja contratado por una empresa (por cuenta ajena), los sueldos medios regulados por el convenio colectivo se mueven entre los 19.800 y los 22.000 euros brutos al año (lo que equivale a unos 1.400 o 1.700 euros brutos al mes). Un peón suele empezar ganando el salario mínimo del convenio (entre 14.000 y 16.000 euros anuales), mientras que un oficial de primera con años de experiencia puede escalar hasta los 26.000 euros brutos al año.
A pesar de las mejoras en los materiales, que según los propios trabajadores hacen que las herramientas en España sean "un poco más cómodas" y "favorables para poderlo trabajar" en comparación con sus países de origen, la construcción sigue teniendo una de las tasas de accidentes laborales más altas.
Los principales peligros a los que se enfrentan los albañiles cada día son las caídas desde andamios o tejados, las lesiones crónicas de espalda por cargar sacos de cemento pesados y, cada vez más, los golpes de calor provocados por las altas temperaturas del verano durante las jornadas a pleno sol.

