Con la llegada del verano y la subida de las temperaturas, es frecuente que en la casa aparezcan malos olores. Una bolsa de basura que hace falta tirar y se calienta o la verdura al hervir son molestos cuando se quedan dentro de las habitaciones, como si se pegasen a los muebles. Hay ambientadores que venden en los supermercados que los camuflan pero que no llegan a eliminarlos del todo.
En estos casos, lo mejor siempre es recurrir a los llamados ‘remedios de la abuela' que son pequeños trucos en su mayoría con base en productos naturales que mejoran los olores en la casa, y parece como que los absorben. Es el caso de los clavos de olor, conocidos también por su nombre científico syzyngium aromaticum y que no son otra cosa que los capullos secos de un árbol de Indonesia.
Seguro que más de uno recuerda ese olor intenso, pues se debe al eugenol, que es un compuesto que cubre hasta el 80% de su aceite esencial y cuenta con propiedades sorprendentes. Y es que se puede usar como antibacteriano, antihongos y como repelente de insectos.
Desde tiempo inmemorial se usa en odontología para aliviar los dolores, en la cocina especialmente en Navidad o para los perfumes.
Por qué se cuelgan clavos de olor en la entrada de las casas
Los clavos de olor están unidos a la superstición porque siempre se ha pensado que atraen la buena suerte, pero esto son tradiciones que cada uno puede creer o no. Lo que sí se ha comprobado es que colgar una bolsita con clavos de olor en la puerta tiene dos efectos.
El primero de ellos es que aromatiza la entrada, ya que cada vez que se abre la puerta entra una pequeña corriente de aire que deja libre el eugenol. Gracias a esto se disimulan los olores como los de los zapatos, las humedades o los restos de comida.
Pero también, y aquí está uno de los puntos más interesantes, disuade a los insectos como moscas, polillas o los molestos mosquitos que ahora con el calor aparecen en las ciudades o en los jardines.
Lo que hay que hacer en caso de querer colgar una de estas bolsitas en la puerta es colocar una cucharada de clavos enteros en un saco de tela transpirable, que sea de algodón, gasa o lino. Luego se cuelga del picaporte, del marco de la puerta o de un gancho. Es importante renovarlo cada tres o cuatro semanas.

Una solución para conseguir que los armarios huelan bien
El olor de estos clavos evoca a la naturaleza y por eso, en muchos hogares se colocan dentro de los armarios. Una bolsita en el cajón de la ropa interior, las sábanaso las toallas deja una aroma único pero también espanta a las polillas. Es una alternativa natural a las bolas de naftalina.
También se colocan en los botes de harina, arroz o legumbres como habichuelas para que no aparezcan gorgojos y hervidos junto a cáscara de naranja o canela pueden perfumar la casa durante varias horas.
Si se ponen varios en media naranja o una entera, se crea un ambientador navideño que dura semanas.
Lo que conviene saber antes de usarlos
El clavo de olor es seguro, pero hay algo que conviene saber. No es apto para las mascotas, ya que es bastante tóxico para los perros, pero más aún para los gatos. El aceite esencial, en humanos, puede irritar la piel. Por eso, siempre es bueno diluirlo en agua (eso sí, debe ser el aceite y no el clavo entero).
Por otro lado, las embarazadas y los bebés y niños pequeños no deben usarlo con frecuencia en el formato aceite. Cuando se habla de sacos con clavos enteros no hay problema.
El uso de los clavos de olor no responde a necesidades esotéricas, sino a los efectos positivos demostrados del eugenol, ya que si buscamos un recibidor o un salón que huela bien, lo mejor siempre es tender a remedios naturales que, en este caso, además es barato.

