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Una anciana de 93 años deja 570.000 euros y su casa a unos monjes, pero sus sobrinos presentan otro testamento que les deja todo: la Justicia determina que era falso

El testamento posterior donde dejaba todo a sus sobrinos apareció tres años después de su muerte y se terminó demostrando que era falso.

Una anciana firmando un documento
Una anciana firmando un documento |Envato
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:

El reparto de la herencia en ocasiones termina siendo un punto de conflicto entre familiares, sobre todo cuando alguno de ellos no está de acuerdo con cómo distribuyó el fallecido los bienes cuando hizo el testamento. Justo esto es lo que ha pasado con la herencia de una anciana de 93 años italiana, que dejó a unos monjes benedictinos su casa y más de medio millón de euros en efectivo, pero sus sobrinos presentaron años después otro documento en el que su tía se lo dejaba todo. 

La mujer, que falleció en 2019, no tenía marido ni hijos, pero en 2011 había redactado un testamento en el que detalló cómo quería que se repartieran sus bienes cuando falleciera y lo dejó depositado en un notario de confianza.  

Según la información publicada por el medio italiano Corriere della Sera, en el primer testamento la anciana había incluido a los monjes benedictinos del monasterio de Dumenza como herederos tanto de su casa como de los 570.000 euros que tenía en sus cuentas bancarias. Estos monjes serían además quienes se harían cargo tanto de su funeral como de su entierro, mientras que sus sobrinos recibirían legados menores.  

Los sobrinos presentaron otro testamento en el que heredaban todos los bienes

Cuando llegó el momento del reparto de la herencia, los sobrinos no se mostraron satisfechos con que los monjes recibieran todo el patrimonio de su tía y aseguraron que había un testamento posterior en el que la mujer les dejaba a ellos todos sus bienes. 

Este segundo testamento no apareció hasta tres años después de la muerte de la anciana, y establecía que tanto la casa como el resto de sus bienes se repartirían a sus sobrinos, dejando fuera a los monjes, que eran los beneficiarios del documento original. 

Ante la existencia de dos testamentos completamente distintos, el caso llegó al Juzgado Civil de Monza, y la jueza ordenó realizar una prueba pericial para comprobar si el documento de 2017 había sido realmente escrito por la mujer.

El resultado de la misma fue que ese testamento era falso; la propia sentencia indica que se trataba de un documento “apócrifo” que se hizo imitando la escritura del testamento auténtico de 2011.

Otra de las cosas que tuvieron en cuenta los jueces fueron las diferencias entre ambos documentos. Mientras que el primer testamento era muy detallado y daba todos los detalles sobre los bienes y dónde encontrar toda la documentación relacionada con ellos, en el que se presentó años después no había ningún tipo de detalle más allá de que dejaba todo el patrimonio a los sobrinos, sin especificar cantidades ni incluir instrucciones concretas. 

Basándose en todo esto, la jueza declaró falso el segundo testamento y remitió la documentación a la Fiscalía para que investigue quién pudo elaborarlo o presentarlo. Si se demostrara que los sobrinos participaron en la falsificación, podrían ser declarados indignos para heredar y perder incluso los legados que la mujer sí les había dejado en el testamento válido.