Llegar a la jubilación con una pensión suficiente no siempre depende únicamente de los años trabajados, también influye el país donde se ha cotizado y el régimen en el que se ha desarrollado la actividad laboral. María, de 79 años, conoce bien esa diferencia después de haber trabajado una parte de su vida laboral en Bélgica y otra parte en España como autónoma.
La jubilada explica a NoticiasTrabajo que ella no cobra una pensión española propia, sino que el matrimonio vive con la prestación de su marido y con la pensión que generaron durante los años trabajados en Bélgica. “Gracias a la pensión belga estamos bien”, asegura.
Viven con unos 1.400 euros al mes entre los dos
María cuenta que su marido recibe alrededor de 600 euros mensuales de pensión española, a los que se suman unos 800 euros procedentes de Bélgica para ambos. “Es la pensión de mi marido para los dos”, aclara al hablar de los ingresos que reciben en España.
“Yo no cobro pensión. Vivimos los dos con la pensión de mi marido, que es de unos 600 euros al mes, pero también tenemos una pensión de Bélgica porque hemos vivido allí durante 20 años. De Bélgica recibimos unos 800 euros y, gracias a esa pensión, estamos bien. Más cuando viene verano, que es el doble”.
La pareja vivió cerca de 20 años en Bélgica. Allí, María trabajó como dependienta y su marido se dedicó a pintar coches. Ella calcula que cotizó entre 10 y 15 años, mientras que su marido acumuló una carrera laboral más larga.
Esos años cotizados en el extranjero son los que ahora les permiten complementar la pensión española. “Menos mal que tenemos la belga”, insiste María, que reconoce que sin ese ingreso adicional su situación sería mucho más ajustada.
“La vivienda propia nos permite vivir mejor”
La pareja también destaca la importancia de tener la casa pagada, ya que, tal y como explica María, no deben pagar ni alquiler ni hipoteca, lo que reduce considerablemente sus gastos mensuales. “La vivienda propia nos permite vivir mejor”, señala. Su marido coincide con ella y añade que, sin esa ventaja, llegar a fin de mes sería mucho más difícil. “Gracias a la vivienda propia, si no…”, comenta.
María resume que sus principales gastos son “nada más que la luz que consumimos y el agua que consumimos”, explica. Esa ausencia de gastos de vivienda les permite vivir con los aproximadamente 1.400 euros que reciben cada mes.
La cotización como autónomos apenas mejoró su jubilación
Después de regresar a España, María y su marido abrieron una tienda y comenzaron a trabajar como autónomos. Sin embargo, asegura que las cotizaciones realizadas durante esa etapa apenas tuvieron impacto en la pensión que reciben actualmente.
“Cuando nos vinimos de Bélgica, nos pusimos como autónomos. Abrimos una tienda y, de verdad, eso no nos dio luego esa cotización casi para nada”, lamenta.
Al preguntarle cómo valora las pensiones en España, responde de forma rotunda. “Mal, mal, mal”, afirma. En su opinión, muchas prestaciones son demasiado bajas incluso después de haber trabajado y cotizado durante años. “Se pagan poco, hayas cotizado lo que hayas cotizado”, sostiene.
María también considera que la diferencia entre las pensiones de los asalariados y las de los autónomos era muy grande. Su marido recuerda que, en su época, podía llegar a ser “casi el doble”. “Nosotros lo sufrimos propiamente. Ahí lo tienes, que llegó el momento de la jubilación y no teníamos casi nada”, añade ella.

