Hay dos consecuencias que preocupan a Fedea del envejecimiento demográfico: la presión fiscal (al aumentar el gasto en pensiones, sanidad y dependencia) y la reducción del porcentaje de población en edad de trabajar sobre el total, que frena el crecimiento de la renta per cápita y hace más difícil financiar ese gasto.
Una de las soluciones que presenta para este problema es adaptar el sistema de pensiones y la jubilación a la nueva realidad demográfica, de modo que se compatibilice la pensión con el trabajo mediante una jubilación gradual.
“El sistema actual fue diseñado para una demografía que ya no existe: vidas laborales largas, jubilaciones cortas y una proporción elevada de trabajadores por cada perceptor de prestaciones. Adaptarlo a la nueva longevidad no es un ataque al pacto intergeneracional, sino la condición para que ese pacto siga siendo posible”, manifiesta Fedea en su estudio ‘Instituciones, Envejecimiento y Equidad Intergeneracional’, elaborado por José Ignacio Conde-Ruiz.
La fundación reconoce que una parte del aumento del gasto en pensiones que viene es inevitable y legítima: si la tasa de dependencia casi se duplica, habrá más jubilados y el sistema costará más. Ahora, al mismo tiempo, advierte que parte del aumento de gasto se produce porque “nos negamos a adaptar el sistema a la nueva longevidad”.
Computar toda la vida laboral y recuperar el factor de sostenibilidad
Las primeras propuestas de Fedea son computar toda la vida laboral para el cálculo de la pensión inicial y recuperar el factor de sostenibilidad. Se trata de un mecanismo automático que ajusta la pensión inicial cuando aumenta la esperanza de vida en el momento de jubilarse.
La organización explica que si dos trabajadores han cotizado lo mismo a lo largo de su vida laboral, lo justo es que reciban lo mismo en total a lo largo de su jubilación. Como quien se jubila más tarde vivirá más años que quien se jubiló antes, recibirá algo menos cada año.
“No es un recorte arbitrario; es una adaptación automática a la longevidad. Este mecanismo fue aprobado en 2013, derogado antes de aplicarse en la reforma de 2021– 2023, y los interlocutores sociales tienen un compromiso explícito de sustituirlo por un mecanismo equivalente antes de 2027”, recogen en el estudio.
Cambiar la forma de jubilarse con un sistema gradual
Fedea afirma que el sistema actual de jubilación es “drástico”, ya que una persona pasa de trabajar 40 horas semanales a trabajar cero horas, sin transición posible. Por ello, proponen diseñar una salida gradual del mercado laboral en el que se vaya reduciendo progresivamente la jornada mientras se compatibiliza el salario con una pensión parcial creciente, hasta llegar a la jubilación completa.
La fundación aclara que esta transición no puede ser homogénea para todos los trabajadores, sino que se debe tener en cuenta la dureza física de cada profesión, el estado de salud del trabajador y sus preferencias particulares.
En este sentido, Fedea reconoce que la legislación española ha avanzado en la dirección correcta en los últimos años, con las últimas reformas que han ampliado las modalidades de compatibilidad entre pensión y trabajo retribuido. Sin embargo, consideran que el punto de partida “sigue siendo la regla general de incompatibilidad” y las excepciones vigentes (la jubilación activa, parcial y flexible) “están tan cargadas de desincentivos para empresas y trabajadores que apenas se utilizan”.
De hecho, España es uno de los países de la OCDE donde un menor porcentaje de trabajadores entre 65 y 69 años perciben simultáneamente pensión y salario: apenas el 0,5% de los hombres y el 1,8% de las mujeres.
El objetivo de Fedea es darle la vuelta: que percibir pensión y salario a jornada reducida a partir de la edad legal de jubilación no sea la excepción, sino la norma para quien así lo desee. ¿Cómo hacerlo? Una fórmula es configurar la jubilación parcial como una pasarela gradual hacia la jubilación completa, suprimiendo la obligatoriedad del contrato de relevo y los sobrecostes de cotización que según Fedea hoy la penalizan.
También proponen ampliar la cuantía de la pensión compatible con el trabajo por cuenta ajena del 50% vigente hasta el 80% y establecer la compatibilidad plena una vez alcanzada la edad ordinaria; y liberar el tope de ingresos en el trabajo por cuenta propia, hoy limitado al Salario Mínimo Interprofesional, a cambio de una cotización de solidaridad.
Otras reformas del Estado de Bienestar
De forma paralela a esta reforma en la pensión de jubilación, Fedea plantea transformar la atención a la dependencia en un seguro colectivo para evitar que los jubilados limiten su calidad de vida ahorrando por miedo a necesitar cuidados futuros.
Como es imposible predecir quién sufrirá una gran dependencia, para el organismo resulta más eficiente compartir este “riesgo incierto” entre todos en lugar de afrontarlo individualmente.
La idea central es aceptar una pensión ligeramente menor a cambio de tener garantizada una cobertura pública total de los cuidados. “Un jubilado con una pensión algo menor pero con cobertura real de cuidados de larga duración puede estar objetivamente mejor que uno con una pensión más alta pero expuesto en solitario a ese riesgo. Esto es lo que significa modernizar el contrato entre generaciones: no recortar el Estado del bienestar, sino rediseñarlo para que proteja mejor ante los riesgos que realmente importan”, señala el estudio.
Asimismo, proponen que todos los trabajadores sean inscritos por defecto en un plan de pensiones de empresa (con aportaciones compartidas entre el trabajador y el empleador), si bien con la condición de que el trabajador pueda borrarse voluntariamente. El objetivo es que ahorrar para la jubilación fuera la norma general y no la excepción con la finalidad de que este plan de pensiones privado complemente la pensión pública y genere una gran bolsa de capital para invertir en la economía a largo plazo.
Por último, en esta reforma del Estado del bienestar, Fedea propone priorizar los recursos públicos hacia políticas que impulsen el crecimiento económico y la productividad a largo plazo, como la educación, la I+D+i, las infraestructuras estratégicas o la lucha contra la pobreza infantil.

