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Ana, madre de 10 hijos: “Me gasto unos 5.700 euros al año en zapatillas. Hoy me ha tocado tirar cuatro pares”

Señala que cada par puede superar fácilmente los 50 euros cuando se van haciendo más mayores.

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Ana con sus hijos |Instagram (@unalocuradefamilia)
Fernando García Ferrer
Fecha de actualización:

Tener hijos implica afrontar una larga lista de gastos que no se tienen tan en cuenta al principio, como la ropa, el material escolar, las actividades extraescolares o los zapatos. Y en una familia numerosa todos esos gastos se multiplican, siendo las zapatillas uno de los ejemplos más claros, porque los niños crecen rápido, las usan a diario y muchas veces las rompen antes de que parezca razonable cambiarlas.

Ana, madre de diez hijos, ha explicado cuánto dinero puede llegar a gastar en calzado después de tirar cuatro pares de zapatillas. Según cuenta en sus redes sociales (@anaig_83), aunque algunos de sus hijos mayores las cuidan algo más, en otros casos el calzado puede durar apenas un mes y medio. “Da igual si son caras o baratas, se las cargan igual”, resume.

De los 20 a los 70 euros por par según la talla

La madre explica que el gasto aumenta cuando los niños empiezan a usar tallas grandes. “Cuando empiecen a utilizar la talla 40, ya olvídate de que vayas a encontrar zapatillas de 20 euros, que ya empezamos con los 50, 60, 70”, afirma. Por eso intenta ir sola a comprarlas, o acompañada solo por alguno de sus hijos, para evitar que la compra sea más sencilla.

Ana calcula que cada uno de sus hijos necesita, como mínimo, dos pares de zapatillas, unas para el colegio y otras para salir el fin de semana. Y de media estima que el gasto anual ronda los 5.700 euros. Además, la cifra no incluye todavía a Daniela, la menor de sus hijas, que aún no lleva zapatillas.

La madre asegura que no le sorprenden los gastos que supone tener hijos, ya que siempre fue consciente de que tendría que asumir costes como la ropa o el calzado. Sin embargo, reconoce que le desespera ver cómo las zapatillas se estropean y tienen que ser sustituidas constantemente. “Cuando decidí ser madre tuve en cuenta que iba a tener que pagarles calzado, ropa y demás”, explica, aunque añade que poder hacerse cargo de esos gastos no significa que tenga que hacerle gracia “que rompan las zapatillas cada dos por tres”.