Es habitual que los padres ayuden a sus hijos a acceder a una vivienda dejándoles vivir gratis en alguna propiedad de la familia, pero esto, si se hace sin consentimiento de todos los propietarios, puede generar conflictos. Es lo que ha pasado a una joven en la Polinesia Francesa, que vivía sin pagar alquiler en una casa propiedad de sus padres, porque su padre le dio permiso para instalarse allí, pero su madre pidió su desalojo porque ella no había dado consentimiento.
Los padres, que se divorciaron en 2013, compraron cuando estaban casados un terreno en el que hicieron una casa que era la vivienda habitual y, además, varias propiedades anexas como una casa más pequeña y un estudio. Tras su separación, acordaron repartir el uso de sus bienes y las tres propiedades permanecieron alquiladas hasta 2019.
Según explica una abogada del Colegio de Abogados de París, en el medio Figaro Immobilier, tras separarse, pactaron que la mujer recuperaría el uso exclusivo de la vivienda principal el 28 de febrero de 2025. Cuando llegó ese momento e intentó instalarse en la casa, no pudo hacerlo porque su hija, de 27 años, estaba viviendo allí y se negó a irse y entregarle las llaves.
Su padre aseguraba que podía dejarla vivir allí porque no tenía ingresos
La joven llevaba varios años viviendo en el inmueble con el permiso de su padre, pero sin que la madre lo hubiera autorizado, y ante su negativa de marcharse, decidió acudir a los tribunales para solicitar su desalojo.
En su solicitud defendió que su hija, que era adulta, estaba ocupando la casa sin tener contrato ni ningún otro tipo de acuerdo que le diera derecho a permanecer en ella.
Además, alegó que la obligación de los padres de ayudar económicamente a sus hijos no implicaba que estos pudieran instalarse en una propiedad en contra de la voluntad de uno de sus titulares. La situación había terminado deteriorando también la relación entre madre e hija, hasta el punto de que su madre explicó que no podía instalarse en otras de las viviendas mientras su hija siguiera ocupando la casa principal.
Tanto el padre como la hija defendían que esta podía seguir viviendo en la casa, ya que él, como copropietario, tenía derecho a alojar a su propia hija sin necesidad de tener firmado un contrato de alquiler, sobre todo teniendo en cuenta que esta no tenía recursos económicos y necesitaba la ayuda de sus padres.
También recordó que la obligación de mantener a un hijo no desaparece automáticamente cuando cumple los 18 años si todavía no es económicamente independiente.
Ordenaron su desalojo porque solo tenía permiso de uno de los propietarios
Finalmente, en una sentencia del 12 de enero de 2026, el juez consideró ilegal la ocupación de la vivienda y ordenó el desalojo de la joven. La Justicia recordó que, cuando una propiedad pertenece a varias personas, no basta con el consentimiento de uno de los copropietarios para permitir que un tercero la ocupe si el otro se opone.
La abogada explicó que los padres pueden seguir teniendo la obligación de mantener a un hijo adulto que no sea económicamente independiente, pero eso no significa que puedan ignorarse los derechos de propiedad. En otras palabras, la relación familiar por sí sola no da derecho a ocupar una vivienda.
El tribunal concedió a la joven un plazo de cuatro meses para abandonar la casa, y según explica la experta, la concesión de ese margen tuvo en cuenta precisamente el contexto familiar y su situación económica, aunque eso no cambiaba el hecho de que no podía permanecer en la propiedad contra la voluntad de su madre.