Joaquim Álvarez y su familia han logrado recuperar su vivienda en Reus tras un periplo judicial de seis años marcado por el fraude. Tal y como ha explicado el afectado a RAC1, los inquilinos, que dejaron de pagar la renta en 2020, consiguieron paralizar su desalojo mediante un certificado de vulnerabilidad del Ayuntamiento de Reus mientras, de forma paralela, mantenían un alto nivel de vida y explotaban la casa como apartamento turístico ilegal.
La Justicia ha terminado anulando dicha vulnerabilidad tras constatar que los ocupantes eran socios de un club de golf y habían constituido una empresa con 30.000 euros de capital.
El calvario de Joaquim comenzó en 2019, cuando alquiló su vivienda familiar por dificultades económicas. A los pocos meses, la pareja arrendataria cesó los pagos, pero se negó a abandonar el inmueble al expirar el contrato en 2022. Durante este tiempo, el propietario ha tenido que costear la hipoteca de una casa que no podía habitar, acumulando pérdidas que la familia cifra en más de 40.000 euros, entre rentas impagadas y reparaciones.
Con clases de golf y alquiler en Booking
Lo que indignó a la familia y resultó clave para el proceso judicial fue la vida social de los supuestos vulnerables. Según las pruebas aportadas, los inquilinos frecuentaban el restaurante y la piscina del club de golf de la urbanización, donde uno de sus hijos recibía clases de este deporte.
Además, el propietario descubrió que su propia casa se anunciaba en el portal Booking como alojamiento turístico sin licencia. Esta actividad fraudulenta, gestionada por los ocupantes, derivó en una sanción de Hacienda de 6.000 euros contra Joaquim, el titular legal, por los beneficios que estaban lucrando los "inquiokupas".
Sentencia y recuperación del inmueble
El Juzgado de Reus, cuya decisión ha sido ratificada por la Audiencia Provincial de Tarragona, ha condenado al inquilino principal al pago de 27.000 euros por las mensualidades adeudadas, más intereses y costas. La sentencia fue tajante al despojarles de la protección por vulnerabilidad al quedar acreditada su solvencia económica oculta.
Pese a que el lanzamiento estaba previsto para julio, los ocupantes entregaron las llaves en el juzgado esta semana. Sin embargo, el regreso no fue sencillo:
- La familia encontró las cerraduras inutilizadas con silicona.
- El inmueble carece de luz y presenta graves deterioros estéticos y estructurales.
- Tuvieron que entrar por una ventana trasera para retomar la posesión.
"La casa está hecha un desastre, pero las paredes siguen ahí", declaraba Joaquim en RAC1, visiblemente afectado por el deterioro. Tras seis años de lucha, el propietario ha anunciado que mantendrá las acciones legales para cobrar la deuda: "Los buscaré donde haga falta. Nos han hecho muchísimo daño".