Un influencer carga contra su sector: “¿Cómo vas a decir que estás harta de trabajar cuando hay gente que trabaja por 5 euros la hora y albañiles cargando escombros a 40 grados al sol?”

Cuestiona que algunos creadores de contenido se quejen del cansancio o de tener pocas vacaciones sin tener en cuenta las condiciones laborales de muchos trabajadores.

Fabio, creador de contenido |TikTok (@fabiomnz)
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Las condiciones laborales, el acceso a la vivienda y la dificultad de muchas familias para permitirse unas vacaciones han vuelto a situarse en el centro del debate en redes sociales. En esta ocasión, el influencer Fabio, conocido como @fabiomnz y seguido por más de 5 millones de personas en TikTok, ha criticado con dureza los comentarios de algunos influencers sobre el trabajo y el descanso, al considerar que viven una realidad muy distinta a la de buena parte de la población.

Su reflexión llega después de la polémica generada por unas declaraciones de la influencer Fabiana Sevillano, quien aseguró que, mientras otras personas están teniendo “tres meses de verano”, ella únicamente había disfrutado de uno. Fabio cuestiona esa comparación y considera que este tipo de mensajes muestran una desconexión con la realidad laboral de muchos trabajadores y sus condiciones.

Critica que algunos influencers no sean conscientes de su situación de privilegio

Uno de los puntos en los que más insiste es en la diferencia entre trabajar creando contenido y hacerlo en empleos físicamente exigentes o con salarios bajos. “¿Cómo vas a decir que estás harta de trabajar cuando hay gente que trabaja por 5 euros la hora, cuando hay albañiles cargando escombros a 40 grados al sol?”, pregunta.

Fabio, también jurista y científico de datos, aclara que su crítica no se dirige a que los influencers ganen grandes cantidades de dinero. “El problema no es que esta gente cobre una millonada haciendo el show en redes sociales”, afirma. De hecho, reconoce que él mismo ha conseguido financiar sus estudios y parte de sus proyectos gracias a las redes sociales. Según su opinión, “el problema viene cuando esta gente no es consciente de la realidad de privilegio y de la burbuja en la que viven”.

El creador de contenido considera que tener una gran audiencia implica cierta responsabilidad sobre los mensajes que se transmiten. “Somos responsables de nuestro propio altavoz”, afirma, aunque aclara que los influencers no tienen por qué ejercer como profesores o educadores. Aun así, cree que deben ser conscientes del impacto de sus palabras y del tipo de sociedad que ayudan a construir.

Fabio sostiene que existe una pérdida de “conciencia colectiva” y una forma de pensar cada vez más “individualista”. “Tenemos una crisis de valores”, asegura. Por ello, piensa que quienes tienen una gran audiencia deben ser conscientes de sus mensajes. “Tenemos que ser responsables de una plataforma en la que nos ve tanta gente”, señala, advirtiendo que se está creando “una sociedad inculta, totalmente carente de pensamiento crítico” y con poca empatía hacia quienes pertenecen a otra clase social.

Durante su intervención señala varios problemas económicos que, a su juicio, deberían ocupar más espacio en el debate público. Entre ellos menciona las dificultades para acceder a una vivienda, la preocupación por el futuro de las pensiones o la imposibilidad de muchas familias de permitirse unas vacaciones.

Fabio defiende especialmente el derecho al descanso de los trabajadores. “Una familia común no puede permitirse en verano ir de vacaciones mucho más allá de Torrox costa”, señala, reivindicando que “el ocio es un derecho revolucionario de la clase trabajadora”.

Pide “respeto por la clase trabajadora”

El influencer también critica que en algunas publicaciones se utilicen los grandes ingresos obtenidos por campañas publicitarias para compararlos con los salarios de trabajadores que necesitan meses o incluso años para ganar la misma cantidad. “¿En qué momento no nos enfadamos lo suficiente cuando hay una persona diciendo que con una campaña cobra lo que va a cobrar su padre en uno, dos o tres años?”, plantea.

Para él, el problema no está únicamente en cuánto gana cada persona, sino en cómo se utiliza esa diferencia económica y en el mensaje que se transmite. “Podéis enseñar un ápice de respeto por la clase trabajadora, que, nos guste o no, es el motor de una nación”, afirma.

“Debería ser un deber que, si tenemos la vida solucionada desde los 18, los 19, los 20 años, que al menos contribuyamos a que la corriente filosófica que permita que esto avance sea posible y aportemos algo a la crisis de valores que, como yo digo, estamos viviendo todos”.

El creador concluye defendiendo que quienes han alcanzado una situación económica cómoda deberían ser más conscientes de la realidad que viven otras personas. “No estamos lo suficientemente enfadados”, repite, reclamando una mayor empatía con quienes afrontan salarios bajos, dificultades para acceder a una vivienda y menos posibilidades de disfrutar de tiempo libre.

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