Cada verano, los aeropuertos vuelven a llenarse de viajeros, maletas y prisas, y con la llegada de la temporada alta, también regresan algunos comportamientos que se repiten año tras año y siempre terminan provocando retrasos, incomodidad o caras de indignación entre los pasajeros.
Un agente de viajes de la agencia Turama, con más de 30 años de experiencia profesional y “viajero empedernido”, ha compartido en redes sociales una lista de los cinco tipos de pasajeros en los que, según explica con ironía, nadie debería convertirse.
“Si tienes algún vuelo programado próximamente, por favor, no hagas ninguna de estas cinco cosas”, comienza diciendo el profesional, intentando evitar que sus clientes repitan algunas de las actitudes más incómodas y frecuentes en los aeropuertos.
Los 5 comportamientos que conviene evitar al viajar en avión
El agente utiliza el humor y el sarcasmo para describir un ranking de los cinco tipos de pasajero que debes evitar ser, muy reconocibles para cualquier persona que haya viajado en avión. “No me gustaría que mis clientes se convirtiesen en ninguno de estos cinco tipos de pasajeros”, afirma.
5. Los que plastifican completamente la maleta
En el quinto puesto aparecen quienes envuelven su equipaje con varias capas de plástico antes de facturarlo.
“Lamento comunicar esto a todos los embalsamadores de maletas, pero la seguridad de vuestro equipaje todavía queda en entredicho debido a dos recientes descubrimientos: el cuchillo y las tijeras”.
El profesional considera que envolver la maleta puede transmitir una sensación de seguridad que no siempre se corresponde con la realidad y para reforzar su argumento, añade otra comparación: “Si nunca has visto la caja fuerte de un banco envuelta en papel celofán, es porque existe un buen motivo para ello”.
4. Los que se levantan nada más aterrizar el avión
Otro de los comportamientos más habituales se produce cuando el avión toca tierra. Algunos pasajeros se levantan inmediatamente, aunque el avión no se haya detenido, la señal del cinturón siga encendida y las puertas todavía no se hayan abierto.
“Este tipo de comportamiento solo puede responder a dos posibilidades totalmente diferentes. Por un lado, que tengas problemas en la próstata o en la vejiga. Y por otro, que no seas capaz de entender, interpretar y asimilar instrucciones tan sencillas como siéntate o levántate. Lamento decirte que solo el primero de los casos es susceptible de ser tratado médicamente”.
El agente recuerda que los viajeros deben permanecer sentados hasta que la tripulación lo autorice. “Si nunca en vuestra vida habéis sido los primeros en nada, no intentéis compensarlo ahora con esto”, afirma. Levantarse antes de tiempo no permite salir más rápido y, además, puede bloquear el pasillo y dificultar el trabajo del personal de cabina.
3. Los que se amontonan en la puerta de embarque
En el tercer puesto se encuentran los pasajeros que se colocan alrededor de la puerta de embarque mucho antes de que llamen a su grupo. El agente lo explica con una referencia humorística a Barrio Sésamo:
“El grupo cuatro embarca después del grupo tres, el grupo tres embarca después del grupo dos y el grupo dos embarca después del grupo uno. Por ese motivo, a este sistema se le conoce como ‘embarque por grupos’ y no ‘embarca de una vez porque me das pena’”.
Este tipo de comportamiento puede generar aglomeraciones y dificultar el acceso a quienes sí han sido llamados para entrar en el avión. Para evitarlo, lo más sencillo es comprobar el grupo asignado en la tarjeta de embarque y esperar el turno correspondiente.
2. Los que llevan puesta la almohada cervical por todo el aeropuerto
El segundo puesto de la lista está dedicado a quienes se colocan la almohada cervical mucho antes de subir al avión y caminan con ella por toda la terminal. El agente asegura, en tono irónico, que llevarla puesta no sirve para demostrar que se va a realizar un vuelo largo.
“No estás dando a entender que estás a punto de tomar un vuelo muy largo, simplemente que careces de dignidad. Todo el sudor, el ADN y las distintas células con las que estás impregnando la superficie de esa almohada están creando una vida interior en ella que por ley deberías estar obligado a bautizar”.
También recuerda que la almohada puede acumular sudor y suciedad al mantenerla durante horas alrededor del cuello.
1. Los que reorganizan la maleta en el mostrador de facturación
El primer puesto lo ocupan los viajeros que descubren que su equipaje supera el peso permitido cuando ya están delante del mostrador. En ese momento, abren la maleta y comienzan a cambiar objetos de un lado a otro mientras el resto de pasajeros espera.
“No hay nada peor que tener que tragarse el unboxing obligatorio de las maletas de otra persona y tener que ver su colección de pijamas de Looney Tunes que acaban de adquirir en el Primark antes de salir de vacaciones. Existe otro invento reciente que podría solucionarte este problema antes de salir de casa. Si no lo conoces, puedes buscarlo en Google. Su nombre es báscula”.
La solución, según recuerda, es muy sencilla: pesar la maleta antes de salir de casa.
Aunque no existen datos oficiales sobre la frecuencia de estos comportamientos, se trata de situaciones habituales en muchos aeropuertos, especialmente durante los meses con mayor número de desplazamientos.
En temporada alta, cuando aumentan las colas, los retrasos y el número de pasajeros, respetar los turnos, seguir las indicaciones de la tripulación y preparar el equipaje con antelación puede ayudar a que el viaje resulte más cómodo para todos.