Reformar una vivienda sin ajustarse al proyecto autorizado puede terminar provocando problemas con los vecinos, multas e incluso obligar a deshacer parte de las obras. Es lo que le ha ocurrido a un contable jubilado de 69 años que podría verse obligado a demoler al menos parte de su casa de casi 4,7 millones de euros, por construir un balcón con vistas directas al jardín de su vecina, una diseñadora famosa por salir en un programa de televisión.
En 2023, según recogen desde The Scottish Sun, el hombre comenzó las reformas de su casa en una zona muy exclusiva de la ciudad. Se trataba de una reforma integral en la que se derribaría la vivienda original para construir una nueva de tres plantas con tres dormitorios, piscina cubierta y gimnasio. El problema surgió cuando sus vecinos descubrieron que la construcción incorporaba varias modificaciones que no aparecían en los planos que habían sido autorizados.
Entre ellas estaba la ampliación de un balcón que pasó a tener vistas sobre el jardín de su vecina, una diseñadora de interiores conocida por su participación en un programa de televisión. La mujer alegaba que este cambio en la distribución afectaba a su privacidad, especialmente cuando utilizaba su jardín para tomar el sol. Además, se instalaron ventanas en uno de los laterales de la vivienda, una de ellas orientada hacia el dormitorio de otro vecino, y un aparato de aire acondicionado en la azotea.
El Ayuntamiento aprobó la modificación y los vecinos lo llevaron a los tribunales
Ante estas modificaciones ilegales, el ayuntamiento obligó al hombre a solicitar una nueva licencia urbanística con carácter retroactivo. Con ella, y pese a las quejas de los vecinos, la obra fue aprobada.
No conformes con esta decisión, por el modo en que afectaba a sus viviendas, el vecino llevó al propio ayuntamiento ante el Tribunal Superior y sostuvo que el procedimiento había sido irregular porque el funcionario encargado de estudiar la solicitud ni siquiera había visitado las propiedades antes de tomar una decisión.
El juez terminó dándole la razón al considerar que el hecho de que no se hubiera visitado el lugar para conceder la licencia no permitía valorar la forma en que afectaba a los vecinos. La decisión del ayuntamiento fue anulada y la autorización retrospectiva dejó de tener validez, dejando la vivienda sin permiso para mantenerse en su configuración actual.
Ha vuelto a pedir permiso para intentar conservar su casa
Tras dos años, el hombre ha vuelto a solicitar que se apruebe la licencia para evitar tener que demoler las partes que no cuentan con autorización. Su asesor ha defendido que el jubilado no es constructor ni promotor y que dejó las obras en manos de una empresa constructora y de los arquitectos, por lo que desconocía si los pequeños cambios realizados necesitaban nuevos permisos.
De momento, no consta que el ayuntamiento haya iniciado medidas coercitivas contra el hombre, aunque su casa sigue sin estar aprobada urbanísticamente tal y como fue construida. La nueva solicitud será, por tanto, la que determine si el jubilado tiene que demoler parte de la reforma o puede conservarla.