Cuando se vive en una comunidad con locales comerciales, pueden surgir ciertos conflictos entre los vecinos de las viviendas y los negocios, sobre todo cuando estos afectan a las zonas comunes de los edificios. Este es el motivo por el que los vecinos de un edificio de viviendas de alquiler social en Francia están en pie de guerra con una guardería, cuyas obras de ampliación amenazan con quitarles una zona del patio en la que aparcan sus bicicletas.
La guardería, que lleva funcionando en el edificio desde el año 2013, ya ocupa el patio de la comunidad y ahora, por problemas económicos, necesita ampliar el número de plazas de 20 a 24 plazas, para ello necesitan más espacio, y el proyecto que van a utilizar afecta al espacio utilizado por los vecinos para guardar bicicletas y cochecitos de bebé.
“Desde que llegó la guardería en 2013, hemos ido perdiendo gradualmente algunas de nuestras zonas comunes”, explica uno de los residentes en el medio francés Actu Fr, que asegura que, aunque los vecinos siempre han apoyado a la guardería, sus constantes ampliaciones siempre han sido a costa del espacio del resto de residentes.
Los vecinos no fueron informados de las obras
Otro punto del que se quejan es de la falta de información, ya que no conocieron que comenzarían hasta el 29 de junio de este año, y antes de esto tampoco habían tenido detalles suficientes sobre el proyecto.
Cuando supieron cómo afectarían las obras, se pusieron en contacto tanto con el ayuntamiento como con la empresa responsable del edificio, que reconoció que la comunicación con los residentes había sido insuficiente, aunque mantuvo el proyecto.
La solución que les han dado es que se traslade el aparcamiento de bicicletas y carritos de bebé a un patio interior del edificio, algo que no les convence porque sería perder más espacio al aire libre. “Nos están quitando otro espacio más”, denuncian.
Los inquilinos se han organizado en una asociación y ya advierten, según uno de ellos declaró en el medio, que el problema no es solo que les estén quitando un nuevo espacio, sino que las obras afectan a muros de carga y en la zona pasan tuberías y sistemas de ventilación del edificio.
La guardería necesita ampliar sus plazas
Por su parte, el responsable del edificio explica que la propia guardería solicitó ayuda para garantizar la continuidad de su actividad, ya que atravesaba dificultades económicas y necesitaba aumentar su capacidad en cuatro plazas y adaptar las instalaciones.
La empresa asegura además que ofreció a los residentes participar en reuniones para decidir dónde ubicar el nuevo espacio destinado a bicicletas y cochecitos y que se plantearon tres posibles alternativas. “Reconocemos que el patio es un espacio vital importante para los vecinos y queremos preservar estas zonas”, señala.
Desde la guardería explican que el proyecto de ampliación comenzó a prepararse hace aproximadamente dos años debido, entre otros motivos, a la falta de plazas disponibles en la ciudad. También sostienen que la zona utilizada anteriormente para las bicicletas había estado durante mucho tiempo ocupada por personas sin hogar, aunque reconocen que los vecinos habían vuelto a utilizarla cuando comenzaron las obras.
Respecto al patio que ya ocupa el centro, aseguran que anteriormente se trataba de un terreno separado por un muro al que los residentes no podían acceder. Pese a ello, admiten que “la comunicación en torno al proyecto podría haber sido mejor”.
La guardería mantiene además que las obras cuentan con las autorizaciones correspondientes y que el permiso de construcción fue firmado por el Ayuntamiento en junio. Frente a las dudas de los residentes sobre la seguridad del edificio, defienden que “si hubiera habido un problema técnico o de seguridad real con las obras, se habrían paralizado”.