Algunas frases dejan marcado a cualquiera ya que tienen un significado tan profundo que trasciende incluso la comprensión humana de generación en generación. Sin duda, una de ellas es la mítica frase de Friedrich Nietzsche que dice que “quien tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo”. Su significado es más simple de lo que parece, por más que le busquemos tres pies al gato, y no es otro que cuando alguien tiene un motivo para seguir adelante está suficientemente preparado para afrontar cualquier inconveniente o las piedras que puedan surgir en el camino.
Nietzsche, tanto con esa frase como con todos sus idearios en general, llegó a poner en duda la moral de aquella época, así como la religión, las costumbres y todo aquello que venía heredado de épocas anteriores en Europa. Para él cada persona tenía que hacer frente a todo lo que le saliera al paso y buscar su propio camino, sin hacer caso de lo que marcaban las normas, o al menos no en todo.
Este filósofo nació en 1844 en Röcken, una pequeña localidad de lo que se conocía como Prusia. Con tan solo 24 años se convirtió en profesor de Filología Clásica de la Universidad de Basilea. Pero, a pesar de sus avances y de tener tal capacidad intelectual, siempre andaba enfermo. Los dolores, los problemas de visión y una salud cada vez más frágil le obligaron a dejar la enseñanza y a llevar una vida errante entre Suiza, Italia y Alemania.
Hay que saber cómo vivió Nietzsche para entender bien cada una de sus citas. Por lo pronto, como decíamos antes, siempre estaba enfermo y si a eso le sumas que vivía en una completa soledad, pues esto hace pensar que no escribía precisamente cómodo o con un buen estado de ánimo. Por eso, cuando habla de tener un “porqué”, no lo dice como la típica persona que siempre es optimista, lo dice para que entendamos que somos capaces de aguantar casi lo que sea si de verdad tenemos un objetivo bien marcado.
Su libro El ocaso de los ídolos incluye esta idea, además de muchas otras que desarrolló ya en su época más madura. Según el propio libro, Nietzsche creía que cada uno debe crear sus propios valores y no asumir lo que la sociedad le impone sin quejarse. Debe estar preparado para lo que venga desde una posición fuerte.
Estas ideas filosóficas no se quedaron solo ahí, en la obra de Nietzsche, sino que otros la acogieron y aplicaron mediante psicología práctica. Por ejemplo Viktor Frankl, un psiquiatra que sobrevivió a la Alemania nazi y que usó la cita de Nietzsche para describir lo que vió allí en los campos de concentración. Y es que los prisioneros que mejor aguantaban el sufrimiento allí eran los que tenían aunque sea un mínimo objetivo que cumplir o algo que hacer en el futuro.
Pero eso sí, Nietzsche no quiere decir que con "mente positiva" todo se soluciona, ni que el dolor desaparece así como así por tener una meta, sino que el hecho de tener un objetivo te puede dar la fuerza para pasar cualquier problema sin venirte abajo a las primeras de cambio.