Dejar la cocina impecable antes de irse a dormir es una costumbre habitual en muchas casas españolas, pero para algunas personas esta tarea va más allá de un simple hábito de higiene. La psicología dice que detrás de esa necesidad constante de tenerlo todo bajo control hay un motivo mucho más emocional: calmar la ansiedad o el estrés que se haya acumulado durante el día.
El tener prisa todo el tiempo o mucho estrés en el trabajo, e incluso, el sentir que no se llega a nada, es un sentimiento que se va arrastrando durante todo el día y que lo traemos a casa. Es por ello que ordenar un armario o fregar ayuda a mantener tranquilidad. "El orden externo muchas veces funciona como una forma de regular el mundo interno", explica la psicóloga Sara Navarrete en declaraciones a la revista ¡Hola!
Para muchas personas, ver la encimera de la cocina vacía e impecable se transforma en un alivio psicológico inmediato. Según la experta, "cuando una persona siente incertidumbre, estrés, caos mental o ansiedad, poner orden en la casa da una sensación inmediata de calma y control".
Cuando limpiar se convierte en un problema
Tener una casa organizada y limpia es completamente saludable y ayuda a que el día a día sea mejor. Sin embargo, la línea que separa un buen hábito de un problema psicológico se cruza cuando la limpieza se transforma en una obligación para poder estar tranquilo.
La especialista aclara que ser muy limpio o perfeccionista no significa tener un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). A pesar de ello, Sara Navarrete advierte de que existen varias señales de alerta que demuestran que el orden esconde un problema de ansiedad:
- Sentir una angustia muy intensa si no se puede limpiar u ordenar en ese momento.
- Pensar que algo malo va a suceder si no se cumplen estas rutinas de limpieza.
- Sufrir discusiones frecuentes con la pareja o la familia por culpa de la colocación de las cosas.
- Ser incapaz de relajarse o descansar si un objeto está fuera de su sitio.
El peligro principal de utilizar la limpieza como medicina contra la ansiedad es que el alivio dura muy poco tiempo. "La ansiedad vuelve en cuanto algo vuelve a desordenarse", avisa la psicóloga, quien añade que en esos casos límites "uno ya no tiene el orden a su servicio. Es la persona la que está al servicio del orden".
Para no caer en la obsesión, la psicóloga recomienda aprender a convivir con la imperfección del día a día sin sentir agobio alguno. “La verdadera paz mental no aparece cuando todo está perfecto, sino cuando puedes seguir estando bien aunque no lo esté”, dice la experta.