Tamara, directora de un centro de día, sobre cómo trabajan con personas mayores con Alzheimer y Parkinson: “Nuestro objetivo es fomentar su autonomía”

La directora muestra a NoticiasTrabajo cómo es una jornada en el centro, donde atienden a 35 usuarios con un equipo de 16 trabajadores.

Tamara, directora del centro de día Neuromar |NoticiasTrabajo
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Cuando una persona mayor empieza a perder autonomía, muchas familias buscan una forma de cuidarla sin que pierda sus rutinas ni su vida social. En ese momento, los centros de día se convierten en un apoyo importante, porque permiten que los mayores estén atendidos por profesionales, hagan actividades y trabajen sus capacidades durante varias horas al día en un entorno seguro.

Eso es lo que ocurre en Neuromar, un centro de día de Roquetas de Mar (Almería) dirigido por Tamara, donde atienden a personas mayores dependientes, muchas de ellas con enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer, Parkinson, demencias frontotemporales o cuerpos de Lewy. En total, el centro cuenta con 35 personas usuarias y un equipo de 16 trabajadores, contando con ella.

“Nuestro objetivo principal es fomentar la autonomía de nuestras personas mayores”, explica Tamara a NoticiasTrabajo. Para ello, el trabajo diario no se limita a cuidar, sino también a intentar mantener sus capacidades el mayor tiempo posible. Como señala, se trata de “frenar en la medida de lo posible el avance de la enfermedad” y, sobre todo, de mejorar su calidad de vida.

Desde el transporte hasta las terapias

La jornada empieza antes incluso de que los usuarios lleguen al centro. Neuromar cuenta con furgonetas adaptadas para recogerlos y trasladarlos de forma segura. Una vez allí, el equipo se encarga de organizar la entrada, revisar necesidades concretas de cada persona y gestionar aspectos básicos del día, como la medicación o el desayuno.

A partir de ese momento comienzan las actividades. Tamara explica a NoticiasTrabajo que en el centro realizan terapias cognitivas, físicas y funcionales, adaptadas al estado y a las necesidades de cada usuario. El objetivo es que sigan participando en tareas cotidianas y mantengan el mayor grado posible de independencia.

Sesión de terapia de Neuromar

El trabajo con personas mayores dependientes exige una atención muy individualizada. No todas tienen el mismo deterioro, ni el mismo diagnóstico, ni las mismas capacidades. Por eso, las actividades se preparan teniendo en cuenta cada caso y buscando que el usuario se sienta acompañado, estimulado y útil.

Además de los ejercicios dentro del centro, también organizan paseos, actividades al aire libre e incluso salidas a la playa. Son momentos que ayudan a romper la rutina, favorecen la movilidad y permiten que las personas usuarias mantengan contacto con su entorno.

Un entorno para que se sientan en casa

Uno de los aspectos que más cuidan en Neuromar es el ambiente. Tamara cuenta que no quieren que el centro se perciba como un espacio frío o sanitario, sino como un lugar cercano, familiar y reconocible para quienes acuden cada día.

Por eso trabajan con una “decoración hogareña”, con fotografías de los usuarios, de jóvenes, plantas y elementos que ayudan a crear un entorno más amable. La intención es que las personas mayores sientan que están en casa y que el centro forme parte de su rutina diaria de una manera natural.

Pasillo de Neuromar

En ese enfoque también entra el método Montessori aplicado a personas mayores. A través de actividades sencillas y significativas, se busca que los usuarios sigan tomando decisiones, participen en tareas útiles y mantengan habilidades que todavía conservan.

Para Tamara, lo más importante es que cada persona mantenga su dignidad y su papel activo dentro del centro. No se trata solo de ocupar el tiempo, sino de dar sentido a cada actividad y adaptarla a lo que cada usuario puede hacer.

Apoyo también para las familias

El centro de día no trabaja solo con la persona usuaria. También funciona como apoyo para las familias, que muchas veces asumen una carga física y emocional muy elevada en el cuidado diario.

“Trabajamos en un entorno completo, tanto con la persona usuaria como con la familia”, señala Tamara. Ese acompañamiento permite que los familiares tengan unas horas de respiro, puedan conciliar o simplemente sepan que su padre, madre o familiar está atendido por profesionales.

En el día a día, el equipo del centro también informa a las familias, resuelve dudas y acompaña en la evolución de enfermedades que suelen ser largas y difíciles. En casos como el Alzheimer o el Parkinson, ese apoyo resulta fundamental para entender los cambios, adaptarse a las nuevas necesidades y tomar decisiones.

Por eso, Tamara insiste en que la labor de un centro de día va mucho más allá de cuidar durante unas horas. “Lo más fundamental es mejorar su calidad de vida”, resume. Una tarea que combina atención profesional, rutinas, terapias, acompañamiento y un entorno pensado para que las personas mayores se sientan seguras, activas y acompañadas.

Este artículo forma parte de ‘Un día trabajando…’, la nueva serie de NoticiasTrabajo en YouTube en la que nos adentramos en distintas profesiones y sectores para conocer cómo es una jornada laboral desde dentro, sus condiciones y los aspectos menos conocidos de cada oficio.

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