Construir casas y levantar edificios ya no es como antes. Y es que han cambiado las normativas y se han endurecido tanto en cuestión de unas décadas, que ahora los profesionales necesitan ser expertos en múltiples disciplinas para poder construir o hacer una reforma.
Así lo explica Rafa Domínguez en el podcast Wall Street Wolverine, un albañil de 75 años que lleva toda una vida trabajando en la obra en la sierra de Madrid. Es un caso más de albañil que no se puede jubilar porque apenas hay gente que se quiera dedicar a este sector y por tanto su labor difícilmente puede ser sustituida, sobre todo por la falta de relevo generacional que vive la albañilería.
Te puede interesar
De los bocetos a las exigencias modernas
Tal y como cuenta el protagonista, él empezó ayudando a su abuelo con apenas 13 años y construyó un chalé prácticamente solo a los 23. En aquellos tiempos, la dinámica resultaba infinitamente más sencilla y ágil. "Cuando hizo el abuelo las primeras casas ni planos, un boceto que te hacía el aparejador y ya está, lo llevaba al ayuntamiento y licencia de obra", recuerda con nostalgia sobre sus inicios.
Sin embargo, el panorama actual choca con la libertad que había antes en este trabajo. "Ahora te piden de todo. Ahora para vender el piso que hemos vendido he tenido que hacer la eficiencia energética, he puesto los paneles solares", detalla Rafa. Así, lamenta que el constructor moderno deba entender obligatoriamente de climatización, energías renovables e instalaciones complejas para que le otorguen la licencia final.
Burocracia, impuestos e hipotecas eternas
Asimismo, las dificultades no solo se limitan a los materiales, sino también a la gestión del personal. Tanto en cuanto las incertidumbres y los costes laborales aumentaron, él mismo tomó decisiones drásticas en su empresa. "Llegó un momento que dije: la gente fuera, voy a trabajar con tres personas y los hago autónomos porque no había otra manera de sobrevivir", confesó, justificando que la falta de proyectos continuados impedía mantener grandes plantillas.
Entonces, Rafa no esconde su enfado con la presión fiscal que suele tener la gente que trabaja en el sector de las reformas y la construcción, declarando que incluso se siente perseguido. "Los de Hacienda me tienen abrasado", afirma, asegurando que el sistema actual pone demasiados impedimentos a quien intenta emprender. Además, analizando también la situación de los compradores frente al inmenso precio de la vivienda actual, aclara que ahora "te tienes que hipotecar toda la vida y hasta hipotecas a tus hijos", por lo que el futuro no será sencillo para las nuevas generaciones.