España sigue estando a la cabeza en temas como el trasplante de órganos, ya que solo el año pasado se realizaron más de 6.300 trasplantes de órganos en nuestro país, con más de 400 personas dando el paso de ser donantes en vida. Sin embargo, detrás de esta decisión personal, que no resulta sencilla precisamente, no solo hay una intervención médica, sino un largo proceso de pruebas, ingresos y días de recuperación que pueden poner en juego el horario laboral y los gastos que supone el empleado para su empresa mientras está de baja por este motivo. Para que esta situación no suponga un problema ni para el trabajador que se decide a donar órganos ni para la empresa que tiene que costear la incapacidad temporal mientras dura este proceso, la Seguridad Social ya reconoce una protección total para estos trabajadores que se deciden a tener este acto altruista.
Tal y como establece el artículo 171 de la Ley General de la Seguridad Social, reforzado por la reciente Ley 6/2024 (la cual se puede consultar en este BOE), donar órganos o tejidos en vida se cataloga ahora como una "situación especial de incapacidad temporal por contingencias comunes".

La nueva Ley 6/2024, que actualiza el artículo 171 de la Ley General de la Seguridad Social, es clara al respecto, indicando que “en la situación especial de incapacidad temporal por donación de órganos o tejidos para su trasplante, prevista en el párrafo cuarto del artículo 169, apartado 1, letra a), la prestación consistirá en un subsidio equivalente al cien por ciento de la base reguladora establecida para la prestación de incapacidad temporal derivada de contingencias comunes”.
Esto mejora las condiciones de una baja por enfermedad común, que era a la que se podían acoger las personas donantes hasta la creación y modificación de las leyes mencionadas antes, y bajo la cual no se cobraba en los 3 primeros días de baja y encima luego se percibía un porcentaje reducido. Con la nueva ley, esto cambia y los donantes cobrarán el 100% de su base reguladora desde el mismo día en que se inicia la baja médica. Además, otro gran avance para los trabajadores también es que no se exige ningún periodo mínimo de cotización previa para poder acceder a esta prestación, quitando así un impedimento para las personas que se decidían a donar sin haber cotizado lo suficiente.
El INSS asume todo el coste para no penalizar a la empresa
Otra de las diferencias más importantes de esta medida está en quién paga la baja del empleado mientras este se encuentre recuperándose de la intervención. En una baja laboral común o incapacidad temporal, el empresario es el que se encarga de pagar el subsidio entre el cuarto y el decimoquinto día del tiempo total que dure la baja.
Sin embargo, en este caso la ley libera a la empresa de este gasto. Y es que la prestación se pagará directamente a cargo de la entidad gestora o colaboradora (la Mutua o el INSS) desde el primer día. De esta forma, el Estado financia la protección, facilitando que las empresas no tengan un desincentivo económico por la ausencia de su empleado y permitiendo que el trabajador se recupere con total tranquilidad.
Permisos retribuidos y cobertura en todo el proceso
El sistema tiene muy en cuenta que donar un órgano no solo se basa en el día en el que tiene lugar la operación quirúrgica, sino que va más allá, ya que en algunos casos puede tener un largo periodo de convalecencia, así como de preparación para esa operación. Esta protección especial abarca todo el proceso necesario, comprendiendo tanto los días ininterrumpidos como los sueltos. Así, la baja cubre el tiempo en el que el trabajador deba recibir asistencia sanitaria y esté impedido, desde la preparación médica de la cirugía hasta el ingreso y la posterior recuperación.
Y si el trabajador solo necesita ausentarse unas horas en el proceso previo, la normativa también le da un permiso retribuido para acudir a sesiones de información, exámenes clínicos o pruebas de compatibilidad dentro de su jornada laboral. En definitiva, el objetivo de la nueva ley es que las personas puedan donar órganos u ofrecerse para trasplantes, eliminando por completo las barreras económicas que antes había en lo relacionado con las bajas que le corresponden, consiguiendo así que el empleado perciba exactamente el mismo dinero que si estuviera trabajando en su puesto.

