Nicolás, 30 años, electricista: "Aquí se sufre y es duro. Tenemos demasiado trabajo y no hay aire acondicionado"

Dejó los estudios de robótica para hacerse autónomo y ahora no puede abarcar toda la demanda que tiene.

Un electricista anónimo |Envato
Fecha de actualización:

A pesar de la falta de relevo generacional que ha ido dejando a los oficios tradicionales como el de fontanero o el de electricista sin profesionales en las últimas décadas, hay que decir que últimamente están surgiendo ‘brotes verdes’ en lo que se refiere al interés por estos oficios. Ya sean migrantes (especialmente latinoamericanos) que vienen a España y tienen mayor facilidad de introducirse en el mercado laboral desempeñando estos trabajos más duros, o jóvenes que ven en estos trabajos el futuro ante el avance de la Inteligencia Artificial que está destruyendo muchos trabajos tecnológicos, el caso es que parece que cada vez más personas vuelven a interesarse por estos oficios ‘de toda la vida’.

Tanto el de electricista, como el de carpintero, albañil o fontanero, están siendo un buen nicho de trabajo para muchos titulados universitarios que no tenían hueco ya en empresas tecnológicas que están reduciendo sus plantillas debido a la automatización del trabajo. Todo el que comienza a trabajar en una de estas profesiones acaba teniendo una gran demanda y no le falta el trabajo. Este es precisamente el caso de Nicolás Miñones, un joven gallego de 30 años que prefirió el mundo de la electricidad y trabajar con cables antes que buscar algo de lo suyo.

Una vuelta al mundo antes de coger los alicates

Apasionado del surf, Nicolás se fue a Australia durante su juventud para descubrir mundo. Durante esos cinco años allí trabajó como repartidor y limpiando casas, hasta que un día consiguió un puesto como electricista en un barco de lujo. Tiempo después, el joven regresó a España y probó suerte buscando vacantes en el ámbito de la programación y la robótica, especialidad que él mismo estudió antes.

Pero como no encontraba nada que le convenciera del campo en el que él se había formado, acabó dándose de alta como autónomo para trabajar de electricista de viviendas por su cuenta. Ahora, su cartera de clientes no para de crecer. "Hay demasiado trabajo y no me quejo de los ingresos", comentó el trabajador, confirmando la frase profética que su padre le repitió de adolescente: “A un electricista nunca le va a faltar el trabajo”, aseguró en una entrevista en El Programa de Ana Rosa recogida por El Español.

Aun sabiendo que se trata de una profesión con empleo asegurado y a salvo de la Inteligencia Artificial, el gallego advirtió de la inmensa exigencia física que requiere su rutina diaria. "Al final es un oficio duro. No es un trabajo de oficina en el que estás con calefacción o aire acondicionado y llegas a casa con las manos limpias. Aquí se sufre, la obra es pesada", relató ante los micrófonos, demostrando que su éxito actual se basa puramente en el sacrificio y la pasión por su labor.

Archivado en

Otras noticias interesantes

Lo más leído

Últimas noticias