Moisés, churrero, sobre la falta de trabajadores: "La gente no quiere trabajar fines de semana ni levantarse a las 6:00 de la mañana"

Este churrero cree explica lo difícil que es encontrar personal para trabajar en negocios de hostelería, en buena parte por los horarios.

Moisés, churrero, sobre la falta de trabajadores: "La gente no quiere trabajar fines de semana ni levantarse a las 6:00 de la mañana" |Canva / Eric Ponce
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La falta de trabajadores en la hostelería española es una realidad que afecta ya a muchos dueños de bares, restaurantes y todo tipo de negocios relacionados. Aunque algunos inspectores de trabajo lo achacan a las precarias condiciones y a los incumplimientos en materia de derechos laborales el escaso interés por este sector, otros creen que se debe a que los jóvenes ya no quieren trabajar tan temprano o fines de semana, es decir, no quieren trabajos duros.

Las churrerías son un ejemplo claro de esto, ya que son negocios en los que hay detrás un gran esfuerzo físico y una rutina laboral muy exigente. Así lo muestra Moisés, un churrero que sabe los problemas que tiene el sector a la hora de contratar personal, según explica en un video del creador de contenido Eric Ponce.

El problema del fin de semana y los madrugones

Tal y como cuenta el dueño de la churrería, encontrar gente que quiera trabajar en su churrería es su mayor quebradero de cabeza. Para trabajar ahí es necesario renunciar a los fines de semana y, por tanto, al ocio, algo que sobre todo a los jóvenes no les gusta y no están dispuestos a aceptar. "Encontrar gente que quiera trabajar fin de semana y festivos es un problema que compartimos toda la hostelería", asegura el churrero.

Además de esto, las bajas temperaturas en invierno, el calor en verano y los horarios nocturnos o de madrugada echa para atrás a la mayoría. Moisés lo explica con total sinceridad, apuntando a que las propias condiciones del local juegan en su contra en pleno invierno. "Claro, los horarios... se madruga, levantarte a las 6 de la mañana con la rasca que pega", detalla sobre cómo empieza el día para él. Además, la propia estructura del puesto de churros no es que ayude precisamente. "Después, toda la churrería es de acero inoxidable, que esto también retiene el frío que no veas", añade.

Una profesión sin vocación y el rompecabezas de los turnos

Asimismo, Moisés sabe que nadie sueña desde pequeño con ejercer este oficio tan artesanal y sacrificado. Tanto en cuanto las largas jornadas de pie y a la intemperie no resultan atractivas para los jóvenes, él mismo asume con naturalidad que "no naces queriendo ser churrero". Ya que la dureza de estar expuesto a la calle pesa muchísimo a la hora de firmar un contrato, Moisés aclara que "al final, trabajar en la hostelería, con lo que requiere, también estás en la calle, que no es lo mismo que estar calentito".

Por otro lado, aunque a él le encanta su trabajo y valora a la gente que trabaja con él, reconoce que cualquier emprendedor se cansaría de vivir así. "Estoy orgulloso de ello, pero entiendo que es complicado, igual que nadie ya nace queriendo ser camarero. Entonces, ¿qué pasa? Que claro, esa rotación te deja un poco tocado". Por lo que, al final de cada semana, organizar a los pocos trabajadores que tiene se convierte en un problema que tiene que sobrellevar ya que, según dice, "tienes que hacer un puzle, romperte la cabeza para que le cuadre a todo el mundo".

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