José Antonio, taxista: “Podemos trabajar 12 horas sentados y casi todos acabamos fastidiados de la espalda. Te ganas la vida, pero es sacrificado”

Explica a NoticiasTrabajo cómo organiza sus comidas, los descansos y la necesidad de ir al baño cuando está trabajando.

José Antonio, taxista, durante la entrevista |NoticiasTrabajo
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Pasar hasta 12 horas al día dentro de un coche termina teniendo consecuencias. José Antonio, taxista autónomo en Roquetas de Mar (Almería), asegura a NoticiasTrabajo que los problemas de espalda son una de las dolencias más habituales entre quienes llevan años en la profesión.

“Doce horas sentado se hacen”, reconoce. Por eso, cada vez que llega a una parada y ve que no tiene ningún servicio, intenta salir del coche y caminar unos minutos. “Yo siempre que llego a la parada, intento bajarme y estirar un poco las piernas”, explica, ya que, permanecer sentado durante la mayor parte de la jornada laboral, alternando trayectos con largos periodos de espera, obliga a los conductores a buscar medidas preventivas.

Los problemas más comunes del oficio: la espalda, el baño y la comida

La jornada laboral de un taxista no se limita solo al tiempo que transporta pasajeros, sino que también incluye los desplazamientos hasta las paradas, los periodos de espera y los trayectos sin cliente, lo que se traduce en muchas horas dentro del coche y, a veces, con poco tiempo para cambiar de postura.

Casi todos los taxistas, cuando llevamos mucho tiempo, acabamos castigados de la espalda. Te ganas la vida, pero es sacrificado”.

Aunque el taxi permite cierta autonomía, la disponibilidad constante dificulta hacer descansos regulares. De hecho, José Antonio puede encontrarse en una parada durante varias horas sin que le entre ningún servicio, o recibir varios a la vez, por lo que no siempre es posible decidir con antelación cuándo levantarse, comer o desconectar.

Ir al baño también requiere planificación

Una de las dificultades de la profesión es el acceso a un baño durante la jornada laboral. Teniendo en cuenta que los taxistas pasan la mayor parte del día en la calle y no cuentan con un centro de trabajo fijo al que poder ir entre servicio y servicio, una de las necesidades más básicas como ir al baño, no es tan fácil como parece.

“Es uno de los problemas que tenemos los taxistas”, señala José Antonio que, en su caso, cuando necesita ir al baño suele buscar una cafetería. “Normalmente, cuando necesito ir, paro en alguna cafetería, tomo un café y voy al baño”, explica a NoticiasTrabajo.

Las comidas se adaptan a las horas de mayor demanda

La organización de las comidas también depende del volumen de clientes. “De dos a tres tenemos mucho trabajo”, afirma, por lo que, para no perder servicios, intenta comer antes de esa hora o retrasar la comida hasta que baje la demanda. “Suelo intentar parar a comer antes de esa hora y, si no, después, para cubrir los servicios”, añade.

Como vive en el mismo municipio en el que trabaja, normalmente puede volver a casa a mediodía. “Desayunar siempre desayuno en la cafetería, pero voy a casa a comer ”, explica.

Así, su experiencia muestra que la conciliación en el taxi no depende solo de tener libertad horaria, sino que también exige aprender a poner límites, organizar las comidas según la demanda y aprovechar cada pausa para cuidar una salud física castigada por tantas horas al volante.

Este artículo forma parte de ‘Un día trabajando…’, la serie de NoticiasTrabajo en YouTube en la que nos adentramos en distintas profesiones y sectores para conocer cómo es una jornada laboral desde dentro, sus condiciones y los aspectos menos conocidos de cada oficio.

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