Japón se enfrenta a un complicado reto del que deberá salir tomando la drástica decisión de igualar el salario a trabajadores masculinos y femeninos. Un giro completo a su política laboral, que desde hace años ha pagado como media un 74,8% del sueldo de los hombres a las mujeres que han ocupado empleos a media jornada o con contratos temporales. Faltan trabajadores y en el caso de ellas, los empresarios las miran con miedo. El porqué está claro. Son ellas las que se quedan embarazadas y las que se darán de baja por maternidad, dejando sus vacantes sin ocupar.
Por eso, desde el sistema empresarial japonés se ha tomado una medida que no se había visto en los últimos 20 años: que las mujeres cobren lo mismo que los hombres por realizar funciones iguales. En Estados Unidos, como informa Xataka, se han cambiado las políticas de diversidad, equidad e inclusión (el mecanismo DEI) pero, por su parte, los japoneses han optado por una modalidad completamente distinta como es el de igualar los salarios.
Con la propuesta se va a incentivar la promoción profesional de las trabajadoras que en muchos casos ven sus carreras estancadas, por ejemplo, cuando deciden ser madres.
Japón está abriendo las puertas a inversiones de EEUU
El país nipón se plantea conseguir mano de obra cualificada para afrontar la escasez de trabajadores. Pero esto tiene un fundamento económico importante y es que Japón recibe buena parte de las inversiones de Estados Unidos. Empresas especializadas en medioambiente, acción social o gobernanza.
Empresas como la aseguradora Nippon Life Insurance o MUFG han suprimido las categorías administrativas en las que había mujeres, que cobraban entre el 40% y el 50% del salario masculino.
Esta discriminación salarial viene de antiguo, las japonesas han cobrado menos que los hombres por hacer el mismo trabajo como indica el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar Social, que resalta que ellas ganaron en 2024 sólo el 75,8% del sueldo de los hombres.
Aquí se informa de la existencia de una brecha salarial que en ocasiones era del 70% del sueldo masculino. Si se tiene en cuenta lo que se cobra en países de la OCDE, se coloca en el 11%, en 2023 en Japón había aumentado al 22%.
La brecha salarial crece con la edad
El informe del Ministerio de Trabajo nipón señala que la diferencia salarial entre hombres y mujeres es muy baja cuando comienzan la vida laboral pero que conforme van cumpliendo años, aumenta. Entre los 20 y los 24 años, los hombres cobran de media 231.000 yenes al mes (1.246 euros aproximadamente) y las mujeres 1.226 euros con una diferencia del 2%.
Cuando llegaban a los 30 o 34 años, aumentaba un 14% con sueldos de 1.707 euros para los hombres y 1.458 euros para las mujeres. La evidencia es mayor cuando se superan los 40 años. En este caso, los hombres cobran 2.084 euros al mes frente a 1.544 euros en el caso de las mujeres. Los 50 vienen con recortes más grandes, ellos cobran 2.349 euros al mes y ellas 1.512 euros.
Pero ¿a qué responde esta brecha? A varios factores, empezando porque buena parte de las mujeres en Japón tienen contratos irregulares y en cambio, los hombres tienen una gran estabilidad con empleos fijos. Cuando ocupan puestos a jornada completa, su salario es más elevado.
También se tiene en cuenta la antigüedad en el empleo, en Japón la permanencia en la empresa sigue teniendo un peso importante en la evolución de los salarios. La antigüedad media es de 13,8 años en el caso de los hombres por 10 años en las mujeres que además interrumpen este periodo por cuidados a hijos o familiares.
Otro factor es la baja presencia de mujeres en puestos de dirección, ocupando solo el 14,6% de los cargos directivos, siendo el nivel más bajo entre los países del G7.
Qué es la ‘curva en L’ y por qué influye en el salario
El mercado laboral japonés se puede explicar teniendo en cuenta la conocida como ‘curva en M’ que dice que muchas mujeres salían de sus empresas para dedicarse a la crianza pero que regresaban más tarde. Ahora se está viendo la llamada ‘curva en L’ que asegura que pocas de las que están trabajando lo hacen de manera regular.
Esto es que muchas se dan de baja por maternidad pero cuando regresan no encuentran estabilidad, sino contratos temporales, peores sueldos y escasa promoción profesional. El sociólogo.
Medidas especiales para incentivar la conciliación
Ante este panorama, los japoneses han tomado una decisión que pasa por fomentar las políticas de conciliación con jornadas laborales más cortas y la implantación de la semana laboral de cuatro días.
Las empresas en Japón están igualando los salarios de los hombres y las mujeres reconsiderando las políticas de trabajo instauradas desde hacía años.